Reserva tiempo

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Reserva tiempo para REÍR, es la música del alma.
Reserva tiempo para LEER, es la base de la sabiduría.
Reserva tiempo para PENSAR, es la fuente del poder.
Reserva tiempo para DIVERTIRTE, es el secreto de la juventud eterna.
Reserva tiempo para SOÑAR, es el medio de encontrar tus objetivos.
Reserva tiempo para AMAR Y SER AMADO, es el privilegio de los hijos de Dios.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo

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Que le enseñaría a mis Hijos.. Que aprendan que lo más valioso no es lo
que tienen en sus vidas, sino a quien tienen en sus vidas.

Que aprendan que no es bueno compararse con los demás porque siempre
habrá alguien mejor o peor que ellos.

Que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame, lo que pueden
hacer es dejarse amar.

Que aprendan que “rico” no es el que más tiene, sino el que menos necesita.


Que aprendan que deben controlar sus actitudes o sus actitudes los controlarán.


Que aprendan que hay gente que los quiere mucho, pero que simplemente
no saben cómo demostrarlo.

Que aprendan que los grandes sueños no requieren de grandes alas sino
de un tren de aterrizaje para lograrlos.

Que aprendan que no siempre es suficiente ser perdonados por otros,
algunas veces deben perdonarse a sí mismos.

Que aprendan que la felicidad no es cuestión de suerte sino producto de decisiones.


Que aprendan que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver
algo totalmente diferente.

Que aprendan que, al retener a la fuerza a las personas que aman, las alejan
más rápidamente de ellos y, al dejarlas ir, las tienen para siempre a su lado.

Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos:
el quererlo exige todo, el amar lo entrega todo.

Que aprendan que toma años construir la confianza y sólo segundos destruirla.

 

HOY QUIERO:


Quiero caminar despacio para saborear el dulce sabor que me trae la brisa.
Sonreirle a la amargura y dejarla que siga sus pasos lejos de los míos.
Abrazar la dulce esencia de todos aquellos que se crucen en mi camino.
Disfrutar de lo bello y maravilloso que es la inocencia de un niño.
Olvidar mi pasado para esforzarme por tener un buen presente.
Quiero darle gracias a Dios por hacerme reír, por dejarme soñar
y ante todo enseñarme a apreciar todo lo que el me da para que yo sea feliz.

Eso que llamamos sensibilidad

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Algunos años atrás, en las Olimpiadas Especiales de Seattle, nueve participantes, todos con deficiencias mentales o físicas, se alinearon para dar la largada de una carrera de 100 metros planos. Al sonar la señal, todos salieron, no exactamente a toda velocidad, pero con la voluntad de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar.

Todos, con la excepción de un muchacho que tropezó, cayo al piso y comenzo a llorar.

Los otros ocho escucharon el llanto.

Disminuyeron el paso y miraron hacia atrás.

Entonces, todos ellos se detuvieron y dieron la vuelta.

Una de las muchachas, con Sindrome de Dawn, se inclino, le dio un beso al muchacho y le dijo:

“Pronto, ahora te vas a sanar”.

Y todos los nueve competidores se tomaron de las manos y caminaron juntos hasta la meta.

El estadio entero se puso de pie y los aplausos duraron varios minutos.

Y las personas que estaban allí continuan repitiendo esa historia hasta hoy.

Tal vez los atletas eran deficientes mentales…

Pero con seguridad no eran deficientes en sensibilidad…

¿Porqué?

Porque, allá en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida es mas que ser un ganador solitario.

Lo que importa en esta vida es ayudar a los otros a vencer, aunque esto signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo.

Los 10 mandamientos para saber envejecer

 

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1.- Cuidarás tu presentación día a día. Arréglate como si fueras a una fiesta.
¡Qué más fiesta que la vida!.
El baño diario, el peinado, la ropa, todo atractivo, oliendo a limpio, a buen gusto.
El buen gusto es gratuito, no cuesta nada.
Que al verte se alegren tu espejo y los ojos de los demás.

2.- No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación.
Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario.
Saldrás a la calle y al campo de paseo.
“El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece”.

3.- Amarás el ejercicio físico como a ti mismo.
Un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, por lo menos abrir la puerta, regar las rosas, contestar el teléfono, baila aunque estés solo, haz cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón.
“Contra pereza, diligencia”.

4.- Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado, la cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose.
¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas: “¡Qué rectito el señor!, ¡qué guapa la señora!”
Recuerda: las canas… ¡se tiñen! y las arrugas… se disimulan con una amplia sonrisa! pero el arrastrar de pies… eso sí es signo de vejez!

5.- No hablarás de tu edad ni te quejarás de tus achaques, reales o imaginarios…
Acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás y te harán el vacío.
A la gente no le gusta oír historias de hospital.
Cuando te pregunten ¿Cómo estás?, contestarás que: ¡Muy bien! ¡divinamente!”

6.- Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas.
Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes. No seas un viejo amargado.
Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
“El corazón no enveceje” (el cuero es el que se arruga).

7.- Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás.
No eres un parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida.
Bástante a ti mismo hasta donde sea posible.
Y ayuda, ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio.
Al abrirte a los demás, dejarás de estar pensando en un “yo” angustiado y solitario.
“Solo cuando se abre la nuez, aparece la almendra”.

8.- Trabajarás con tus manos y con tu mente.
El trabajo es la terapia infalible.
Cualquier actitud laboral, intelectual, artística.
Haz algo, lo que sea y lo que puedas.
Una ocupación artesanal, un rato de lectura, un trozo amable de TV, la música.
La bendición del trabajo es medicina para todos los males y si ya estás jubilado, ocúpate en actividades de servicio, los hospitales, asilos, iglesias, etc.
Siempre necesitan manos que ayuden.

9.- Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas.
Desde luego, las que se anudan en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia.
Ahí tienes la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida.
Convive, pero sin inmiscuirte en los problemas de los demás, a menos que expresamente te pidan un consejo, recuerda: “Ver, oír y callar”.

10.- No pensarás que “todo el tiempo pasado fue mejor”.
Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento. No digas a cada palabra: “las cosas andan mal, allá en mi tiempo…”, “recuerdo que antes…” No vivas de recuerdos, mira hacia el futuro con alegría.
Ponte nuevas metas, haz planes, sueña…!
Positivo siempre, negativo jamás.
Toda persona debiera ser como la Luna: destinada a dar luz… y como el Sol siempre dando calor.

PSICÓLOGA

NOHORA AZUCENA PINTO VARGAS

LA CESTA DE LA VIDA

Querido Dios, ¿Cómo estás?

Te escribo para saludarte y para pedirte unos productos para la cesta de mi vida, pues los básicos con que me enviaste al mundo, se me han ido agotando a lo largo de estos años.

Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia.

Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe, está casi vacío. La imaginación también está escaseando.

También debes saber que hay cosas de la cesta que ya no necesito, como la dependencia y esa facilidad para tener “berrinches”, que tantas molestias y problemas me han ocasionado.

Así que quisiera pedirte nuevos productos. Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia hasta el tope, y mándame por favor el curso intensivo “Cómo ser más prudente” , volúmenes 1, 2 y 3. ¡Ah! No olvides el tomo especial sobre la lealtad.

Envíame varias bolsas grandes de madurez que tanta falta me hace. También quisiera un saco de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera.

Te pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra.

Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería.

Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en ocasiones tomé grandes cantidades y me pasé del límite.

Nuevas ilusiones y una triple ración de fe y esperanza también me vendrían fenomenal para seguir adelante.

Te pido una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris. Me sería muy útil un cubo de basura para tirar todo lo que me hace daño.

Por favor mándame un bote de “Betadine” y una cajita de tiritas para sanar mi corazón, porque ha tropezado bastante y tiene muchos raspones.

Te pido unos discos duros, porque tengo el cerebro lleno de información y necesito espacio para guardar más.

Te pido zanahorias para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no verlas.

Necesito un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo no se detiene, sino que corre y no debo desperdiciarlo.

Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mismo. Sé que voy a necesitarlas para soportar tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga. También quisiera un bote de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de “ganas de vivir”, para cumplir mis sueños.

Necesito una pluma con mucha tinta, para escribir todos mis logros y mis fracasos, para no olvidarlos y poder compartirlos.

Del amor no te hablo, porque si me concedes todos estos ingredientes, tendré lo necesario para verlo en cada uno de mis actos.

Pero más que nada, te pido que me des mucha vida para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga mucho que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.

Gracias por lo que me puedas dar y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.