Lo que he aprendido en la vida

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, solo convertirme en alguien a quien se pueda amar; el resto ya depende de los otros.

He aprendido que por mucho que me preocupe por los demás, muchos de ellos no se preocuparán por mi.

He aprendido que puede requerir años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla.

He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida, no son las cosas que tengo alrededor sino las personas que tengo alrededor.

He aprendido que lo más importante no es lo que me sucede sino lo que hago al respecto.

He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante que
ocasionan dolor durante toda la vida.

He aprendido que es importante practicar para convertirme en la persona que yo quiero ser.

He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar…
y más satisfactorio pensar que reaccionar.

He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo
con palabras amorosas; podría ser la última vez que los veo.

He aprendido que puedo llegar mucho más lejos de lo que pense posible.

He aprendido que soy responsable de lo que hago, cualquiera que sea
el sentimiento que tenga.

He aprendido que o controlo mis actitudes o ellas me controlarán a mi.

He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha práctica.

He aprendido que por bueno que sea el buen amigo, tarde o temprano me voy a sentir lastimado por él y debo saber perdonarlo por ello.

He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado por los otros;
a veces tengo que perdonarme a mi mismo.

He aprendido que por más apasionada que sea la relación en un principio,  la pasión se desvanece y algo más debe tomar su lugar.

He aprendido que con los amigos podemos hacer cualquier cosa –o no hacer nada– y tener el mejor de los momentos.

He aprendido que simplemente porque alguien no me ama de la manera en que yo quisiera, no significa que no me ama a su manera.

He aprendido que la madurez tiene más que ver con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido de ellas, que con el número de años cumplidos.

He aprendido que la verdadera amistad –y el verdadero amor– continuan creciendo a pesar de las distancias.

No desistas – Rudyard Kipling.

Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber pero mucho que pagar,
y precises sonreír aun teniendo que llorar,
cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes pero nunca desistir.

Tras las sombras de la duda,
ya plateadas ya sombrías,
puede bien surgir el triunfo,
no el fracaso que temías,
y no es dable a tu ignorancia figurarse cuan cercano,
puede estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano, lucha,
pues por más que en la brega tengas que sufrir.

¡Cuando todo esté peor, más debemos insistir!
Si en la lucha el destino te derriba,
si todo en tu camino es cuesta arriba,
si tu sonrisa es ansia satisfecha,
si hay faena excesiva y vil cosecha,
si a tu caudal se contraponen diques,
Date una tregua, ¡pero no claudiques!
“Porque en esta vida nada es definitivo,
toma en cuenta que: todo pasa, todo llega y todo vuelve”.

Tu amiga fiel

Cuando estés perdido bajo un cielo triste y gris 
y nada, nada te haga feliz, 
pon tu pensamiento en mí y nómbrame sin más, 
recuerda que siempre tendrás mi amistad. 

Háblame, búscame y al lugar que quieras iré, 
a tu lado, allí estaré. 

Todo lo que tienes que hacer, es sentir que no te olvidé, 
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel. 

Cuando estés vencido y en ti no encuentres paz 
y al dolor te entregues por los demás, 
mira dentro tuyo y allí me encontrarás, 
soy esa pequeña luz de amistad. 

Háblame, búscame, y al lugar que quieras iré, 
a tu lado siempre, allí estaré. 
La distancia no existirá, para este cariño jamás 
soy tu amiga, sí, tu amiga. 

Ya sabes que en mi alma tienes lugar 
un puerto donde llegar, abierto para tus sueños, 
tus penas y sentimientos, y yo te lo ofrezco. 

Háblame, búscame, y al lugar que quieras iré, 
a tu lado siempre, allí estaré. 

Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé, 
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel.

– Carole King

Once minutos

He descubierto que no hay cosas que pasen por casualidad.

Los encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas incluso antes que los cuerpos se hayan visto .

Generalmente estos encuentros suceden cuando llegamos a un límite,cuando necesitamos morir y renacer emocionalmente .

Los encuentros nos esperan pero la mayoría de las veces evitamos que sucedan. Sin embargo, si estamos desesperados, si ya no tenemos nada que perder o si estamos muy entusiasmados por la vida, entonces lo desconocido se manifiesta, y nuestro universo cambia de rumbo…

  (Pablo Coelho)

Amor se escribe con “P”.

Porque para amar se debe poseer PACIENCIA en los momentos en que el mismo amor te pone a prueba.

El verdadero amor se escribe con “P”, porque para olvidar un mal recuerdo debe de existir PERDÓN antes que el odio entre a aquellos que se aman.

Amor se escribe con “P”… porque para obtener lo que deseas, debes de PERSEVERAR hasta alcanzar lo que te has propuesto.

El sincero amor se escribe con “P”… porque la PACIENCIA, el PERDÓN y la PERSEVERANCIA son ingredientes necesarios para que un amor perdure.

Porque amor es también…. una PALABRA dicha a tiempo…

Es el PERMITIRSE volver a confiar…

Es PERMANECER en silencio escuchando al otro…

Es esa PASIÓN, que nos llena de estrellitas los ojos al pronunciar el nombre del que amamos…

El amor se escribe con “P”… Porque son todas esas PEQUEÑAS cosas las que nos unen al ser amado día tras día.

Definición de hijo – José Saramago

Un hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje.

Sí, ¡eso es!; ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.

¿Perder?, ¿cómo?, ¿no es nuestro?, fue apenas un préstamo … el más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por si mismos luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.

(José Saramago)