COMO LA MAR, LOS BESOS – Vicente Aleixandre

 
No importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.
Importa el eco de lo que oí y escucho.

Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.

Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.
Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.

En verdes o en espumas la mar, se aleja.

Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.
Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.

La huella de tu espuma,
cuando el agua se va, queda en los bordes.
Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que
en mí quedará.

Como un alga tus besos.

Esta tarde – Alfonsina Storni.

Ahora quiero amar algo lejano…
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca

La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento…
Y quiero amarlo ahora.

Está la tarde Blanda y tranquila
como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor… Toda la tierra
Está cantando dulcemente…
Lejos Los bosques se han cargado de corolas,

Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy soñando embelesada…
Pero Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,

La tarde ha de morir y él está lejos…
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona,
con las manos Hundidas en las trenzas,
con la boca Húmeda y temblorosa,
con el alma Sutilizada,
ardida en la esperanza

De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa…

Poema de Rabindranath Tagore

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Una mañana, en el jardín de las flores,
Una niña ciega se acercó para obsequiarme
Una guirnalda, sobre una hoja de loto.

Me la puse alrededor del cuello…                        
Y las lágrimas asomaron a mis ojos.

Besé a la niña y le dije:
“Eres ciega, tanto como lo son las flores.

Tu misma no sabes cuan bello es tu regalo.”

Rabindranath Tagore.

CANCIÓN DE INVIERNO – Juan Ramón Jiménez.

 

Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas.
Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada…
Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.

Si uno de los dos (Gian Franco Pagliaro)

Antes de explicarte
algunas cosas amor mío,
quiero que sepas que en el amor
como en la guerra, no hay nunca
vencedores ni vencidos.

Si uno de los dos pierde,
los dos perdemos;
si uno de los dos gana,
los dos ganamos;
cada fracaso mío te pertenece,
cada victoria tuya, me llena el alma.
si uno de los dos ama,
los dos amamos,
si uno de los dos odia,
los dos odiamos.

Es enemigo mío, quien te lástima
y aquel que me hace daño, es tu enemigo.

No es solamente tuya tu sonrisa, no,
ni únicamente mía mi tristeza.
No es totalmente tuyo tu destino,
no es del todo mío mi camino,
no eres dueña de tu vida,
como yo tampoco soy dueño de mi mismo.

Desde que nos amamos, amor mío,
lo tuyo es mío, y lo mío es tuyo.
Tuyo y mío, como tiene que ser.

La lluvia cae sobre nuestro techo,
así, como el sol entra en nuestra casa.
El dolor a veces comparte nuestra mesa,
pero… ¡Cuánto Amor comparte nuestra cama!
Si la vida es buena conmigo,
no lo dudes, será buena contigo.
Que quede bien en claro…
Si uno de los dos pierde, los dos perdemos,
si uno de los dos gana, los dos ganamos.

Federico Garcia Lorca

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SI MIS MANOS PUDIERAN DESHOJAR de Federico García Lorca.

Yo pronuncio tu nombre
en las noches oscuras,
cuando vienen los astros
a beber en la luna
y duermen los ramajes
de las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
de pasión y de música.
Loco reloj que canta
muertas horas antiguas.

Yo pronuncio tu nombre,
en esta noche oscura,
y tu nombre me suena
más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
y más doliente que la mansa lluvia.

¿Te querré como entonces
alguna vez? ¿Qué culpa
tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma,
¿qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
deshojar a la luna!!

Canción para mi hijo – Rabindranath Tagore

 

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Esta canción te envolverá en su música,
hijo mío, como un cálido abrazo de amor.

Mi canción rozará tu frente
como el beso con el que te bendigo.                

Cuando te duela la soledad,
esta canción mía estará a tu lado,
susurrándote al oído;
cuando una multitud te rodee,
te protegerá sin sofocarte.

Mi canción dará alas a tus sueños y conducirá
tu corazón hasta la frontera del misterio.

Cuando la noche oscurezca tu camino,
te guiará como la estrella más confiable.

Mi canción brillará en tus ojos
y llevará tu mirada hasta la esencia de todo.

Y cuando la muerte silencie mi voz,
mi canción te hablará, hijo mío,
desde lo más profundo de tu corazón.

ME PEINA EL VIENTO LOS CABELLOS de Pablo Neruda.

Me peina el viento los cabellos
como una mano maternal:
abro la puerta del recuerdo
y el pensamiento se me va.

Son otras voces las que llevo,
es de otros labios mi cantar:
hasta mi gruta de recuerdos
tiene una extraña claridad!

Frutos de tierras extranjeras,
olas azules de otro mar,
amores de otros hombres, penas
que no me atrevo a recordar.

Y el viento, el viento que me peina
como una mano maternal!

Mi verdad se pierde en la noche:
no tengo noche ni verdad!

Tendido en medio del camino
deben pisarme para andar.

Pasan por mí sus corazones
ebrios de vino y de soñar.

Yo soy un puente inmóvil entre
tu corazòn y la eternidad.

Si me muriera de repente
no dejaría de cantar!