Reflexión

Ama tú vida. No puedes dar todo, que otros quieren de ti. La sociedad, la familia, los amigos, el ser amado no conocen lo que uno debe hacer.

Sólo uno sabe y sólo uno puede hacer, lo que es justo para sí mismo.

Comienza ahora, tendrás que esforzarte mucho… Tendrás que sobrepasar muchos obstáculos. Tendrás que soslayar sus prejuicios.

… Pero puedes lograr cuanto desees, si te esfuerzas de verdad lo suficiente.

Comienza ahora mismo y vivirás una experiencia diseñada por ti y para ti. Y así podrás amar tu vida.

No podemos vivir tratando de responder a los requerimientos de los demás.
No podemos estar pendientes de las necesidades de todos…
No podemos tratar de responder a lo que los demás esperan de nosotros.
No podemos hacer lo que los demás pretenden que hagamos.

Debemos ser auténticos, sinceros con nosotros mismos: Ser !

Sólo nosotros conocemos nuestras propias necesidades, y somos los verdaderos protagonistas de nuestra historia.

Amar la vida significa también amarnos y respetarnos, asumirnos, tratar de ser mejores personas cada día no porque así lo quieren los demás sino porque somos nosotros los que deseamos crecer, cambiar, evolucionar.

Amar la vida es diseñar nuestras propias experiencias y en el diseño poner lo mejor de nosotros, lo más auténtico. Sólo porque nosotros lo deseamos así y porque reconocemos que somos los artífices de nuestro propio destino, de nuestra propia vida.

Amar la vida… ¡Qué importante! ¿no?

Con sus obstáculos, con sus problemas, con sus días grises, negros y blancos. Siempre. En la alegría y en la tristeza, en el mejor momento y en el peor.

Estamos vivos. Tenemos vida. Aprendamos a amarla desde ahora y para siempre…

En tu reloj mira la hora y comienza ya… No pierdas tiempo…

Aprender es un regalo, incluso cuando el dolor sea el maestro.  

Sin dudas podemos aprender por vías que no tengan involucrado algún tipo de dolor, pero todo lo que nos presente algún tipo de contraste, tiene la particularidad de ofrecernos una lección que nos costará olvidar.
 
A lo largo de la vida podemos tener muchos maestros… Cada persona que forma parte de nuestras vidas, cada lugar con sus particularidades, cada camino que tomamos nos ofrece una enseñanza… El dolor no se desliga de esta condición. Es él mismo el que nos muestra de manera cercana la cara de la pérdida, de la traición, de la ausencia, de la rabia, de la envidia, de la muerte, del duelo, del abuso… El dolor nos permite sentir lo que no quisiéramos tener en nuestras vidas.
 
Pero a través de él podemos tomar las más intensas lecciones. El dolor nos enseña a valorar lo que tenemos, a apreciar la vida, a decir sí o no de manera oportuna, a alejarnos de lo que nos daña, a amarnos a nosotros mismos, a dar la cara por quienes amamos, a cambiar nuestra perspectiva de vida… El dolor siempre marca un antes y un después y si no permitimos que nuestro ego se apodere de la situación, seguramente el después será un nosotros fortalecido, quizás con heridas que cuidar y sanar, pero con una visión diferente de las cosas.
 
Que los cambios sean para bien
 
Hay algunos que utilizan el dolor como excusa para tapar sus miedos, para no arriesgarse nuevamente. Sí, a nadie le gusta sentir dolor, pero podemos verlo como parte integral de la vida. Ninguno en sano juicio está exento de dolor, atravesaremos a lo largo de nuestro recorrido muchas experiencias que nos harán quebrarnos por al menos un momento. Y lo más importante siempre será ser capaces de apreciar cómo nos reponemos, incluso cuando pensamos que nunca más reinarían las fuerzas en nosotros para poder hacerlo.
 
Si algo o alguien te causó dolor, no lo mires con rabia o con desprecio, por el contrario, siente agradecimiento por lo ocurrido, porque esa experiencia te ha ayudado a crecer, a ser más fuerte, a distinguir qué vale la pena y qué no… Una decepción resulta a veces un favor, por el simple hecho de mostrarnos el camino hacia la salida de una situación en la cual no nos convenía estar.
 
Sin embargo, a veces somos tan controladores, que no le damos cabida al universo de darnos una mano y solo con el paso del tiempo es que quizás somos capaces de apreciar e inclusive agradecer lo que en algún momento dolió.
 
Solo tú puedes decidir en quien te conviertes, usa tu dolor para ser una mejor persona, para aprender y para crecer. Jamás permitas que nada, ni nadie te lleve a convertirte en algo que no forma parte de tu esencia.
                      Sara Espejo
Cuando las hojas secas caen de los árboles en otoño, el árbol queda desnudo;
si alguien lo viera sin saber que reverdecerá en primavera, pensarí­a que está muerto.

Todos tenemos esos perí­odos en que nos quedamos desnudos, por haber perdido un amor o un ser querido, o un alejamiento. También puede ser causado por dificultades económicas, una enfermedad, un accidente etc. Por eso debemos tomar el ejemplo de la naturaleza y vivir armoniosamente como ella.

Sabiendo que después vendrán nuevamente las hojas, las flores y los frutos.

Nunca pierdas la fe, recuerda siempre que cuando una puerta se cierra hay muchas otras que se abren y que el secreto consiste en apartar la vista triste de esa puerta cerrada y llevarlas a las otras…en esos momentos es cuando se empieza a ver la luz al final del túnel y el árbol comienza a reverdecer nuevamente

La última estación.

 

tren-indio

Una estación desconocida para todos, una incógnita… En este hermoso viaje para algunos y desagradable para otros, nuestras vivencias aumentan día a día, nos hacen más sensibles o nos endurecen día a día. Estación tras estación, se suceden diariamente, y pasamos del amor al desamor, de la esperanza a la desesperanza, del apego al abandono, de la alegría a la tristeza… O tal vez nuestras estaciones se suceden en orden diferente, pero una tras otra forman parte de nuestras vidas.

Cada estación tiene un mensaje, una enseñanza. Nos encontramos con rostros conocidos en este tren, o con otros que nunca vimos antes pero que aparecen, por algo, en nuestras vidas.

Al iniciar el viaje nuestra maleta no nos pesa tanto, pero minuto a minuto se llena de recuerdos, de pasiones, de momentos…

Tratemos de no ser rígidos en el recorrido, tratemos de desviarnos cuando nuestro espíritu así lo quiere, tratemos de descansar cuando el cansancio ya no nos permita disfrutar ni gozar…

La meta final nos espera a todos por igual, está en nosotros disfrutar de este viaje y llevarnos en la maleta lo más lindo, lo más profundo, y todo aquello que hace que un simple paseo se convierta en un viaje inolvidable.

El viaje puede ser importante, pero el contenido de nuestra maleta es el que nos permitirá seguir de pie ante las adversidades, ante los contratiempos.

Por eso no dudemos en guardar en ella los mejores recuerdos, las más hermosas pasiones, los más grandes amores y sobre todo: los instantes en que fuimos muy, pero muy felices…

Sólo abriendo esa maleta, a medida que se acerque la última estación, podremos afirmar que valía la pena este viaje.

           Graciela Heger A.

“Prepara a tu hijo para la vida, no la vida para tu hijo”

Tim Elmore

Tim Elmore es un popular escritor norteamericano, formador y experto en la generación “milenial”. Es fundador de Growing Leaders, una organización sin fines de lucro con sede en Atlanta (EEUU), creada para desarrollar desde la educación las habilidades relacionadas con el liderazgo.

Es autor de libros como “Generación Y: secretos para conectar con los jóvenes en la edad digital” o “Grandes errores que los padres pueden evitar”.

En su obra “Haz crecer al líder que tu hijo lleva dentro” (“Nurturing the Leader Within Your Child”), Tim Elmore explica el desarrollo del liderazgo como una habilidad que puede potenciarse en todos los niños y jóvenes. Su propuesta, muy crítica con la sobreprotección y el excesivo control parental, puede resumirse en una de sus frases más conocidas: “Debemos preparar a los niños para el camino, en lugar del camino para los niños”.

 

El sol y el viento

unnamed

El sol y el viento discutían sobre cuál de dos era más fuerte. La discusión fue larga, porque ninguno de los dos quería ceder. Viendo que por el camino avanzaba un hombre, acordaron en probar sus fuerzas utilizándolas contra él.

-Vas a ver, dijo el viento, como con sólo echarme sobre ese hombre, desgarro sus vestiduras.

Y comenzó a soplar cuanto podía. Pero cuantos más esfuerzos hacía, el hombre más oprimía su capa, gritando contra el viento, y seguía caminando. El viento encolerizado, descargó lluvia y nieve, pero el hombre no se detuvo, sino que se aferraba más a su capa. Comprendió el viento que no era posible arrancarle la capa.

Sonrió el Sol mostrándose entre dos nubes, recalentó la tierra y el pobre hombre, que se regocijaba con aquel dulce calor, se quitó la capa y se la puso sobre el hombro.

Ya ves, le dijo el Sol al Viento, como con bondad se consigue más que con violencia. – León Tolstoi

Reflexión:

Los seres humanos deberíamos pensar profundamente acerca de nuestras acciones. Utilizamos la violencia, la ironía, la agresividad, la sorna y la burla para tratar de lograr nuestros objetivos. No nos damos cuenta de que, la mayoría de las veces, con esos métodos, son más difíciles de alcanzarlos. Una sonrisa siempre puede lograr mucho más que el más fuerte de los gritos.

Y basta con ponerse por un momento en el lugar de los demás para comprobarlo. ¿Que prefieres, una sonrisa o un insulto? ¿una caricia o una bofetada? ¿una palabra tierna o una ironía? Pensemos que los demás seguramente prefieren lo mismo que nosotros.

Entonces tratemos a nuestros semejantes de la misma manera en la que nos gustaría ser tratados. Así veremos que todo será mejor. Que el mundo será mejor. Que la vida será mejor…

  Reflexión: Graciela Heger A.