Amigo real

Hay amigos que nos recuerdan a aquellos caminos vecinales, que poco usamos, poco vemos, pero sabemos que cuando los necesitamos, estarán allí, podemos pasar y cortar camino; aún lejos, siempre están en nuestra memoria.
Por cierto, también existen amigos que infelizmente nos recuerdan aquellos caminos maravillosos, con pistas largas y asfalto siempre nuevo, pero que engañan al conductor, pues están llenos de curvas peligrosas y cuando menos lo esperas… eres atraído por la confianza excesiva.
Y existen amigos que son aquellos caminos que desaparecieron, no existen más, pero cuyo recuerdo nos emociona con nostalgia. Un pedazo de aquel camino dejó marcas profundas en nuestro corazón. Se fueron, pero quedaron impregnados en nuestra alma.
En el trayecto de la vida, que puede ser larga o corta, los amigos son más que caminos, tienen carteles que indican una dirección
en aquellos momentos en que más lo necesitamos.
A veces son nuestro propio camino.
Deja a tus viejos amigos saber que nunca los olvidaste, y dile a los nuevos que nunca los olvidarás….
Recuerda, todos necesitamos de amigos. Hay momentos en nuestra vida que nos sentiremos solos, pero si tienes amigos verdaderos nunca estarás solo, pues tienes la confianza de que tienes a alguien, en algún lugar que gusta de tí y que siempre gustará y siempre estará listo para ayudarte….Y siempre en momentos de dificultades, en momentos de necesidad, en aquellos momentos en que te estás sintiendo triste…son exactamente en esos momentos en que aparecen los verdaderos amigos…El tiempo que ganamos con cada amigo es lo que hace cada amigo tan importante.Porque el tiempo que pasamos con amigos no es tiempo perdido, sino ganado,aprovechado,vivido
Recuerda siempre que lo que un amigo siente por tí es un amor real!Sin un amigo, perdemos mucho.
Nunca confundas un amigo con un conocido!
Hay una gran diferencia!

– Desconozco el autor –

Aceptar

En todos los juicios que yo hago sobre ti, hay un juicio sobre mí mismo y ambos son igualmente ciertos o falsos.

Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad y tu no lo estás, crearé separación, desigualdad y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida.

Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no.

La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión.

Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro.

Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; es no imponerse ni que se nos impongan.

El amor es aceptación. Si pretendemos cambiar a quienes amamos surgen los grandes conflictos, las discusiones, nace el dolor y poco a poco el amor muere.

El amor no muere de un día para el otro, comienza a apagarse lentamente como las luces del cine antes de comenzar la película.

Aceptar al otro con sus defectos, con sus virtudes, con su forma de ser que puede ser diametralmente opuesta a la nuestra es amarlo.

El amor es un sentimiento que no debe ser analizado, se siente y como tal debemos asumir lo que sentimos y dejarnos llevar.

Debemos enamorarnos de las diferencias y no sólo de las semejanzas porque AMOR son dos personas que comienzan a ser una sin dejar de ser ellas mismas.

Manual para subir montañas

1. Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “esa es más bonita”, o “aquella es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo. 

2. Sabe como llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, ineresante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar. 

3. Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho. 

4. Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos. 

5. El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama de alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta. 

6. Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando. 

7. Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo”. Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder la escalada. Pero atención, tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior. 

8. Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema. 

9. Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste. 

10. Haz una promesa: aprovechas que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mismo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura. 

11. Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas. 

– Paulo Coelho – 

El amor

El amor no es dependencia.

¡El amor no es compartir nuestra soledad!

El amor no es deseo, no es fijación.

Apasionarse es el exacto opuesto del amor.

Cuando el ojo está limpio, el resultado es la visión.

Cuando el corazón está limpio, el resultado es el amor.

Hablamos de lo que el amor no es
y llegamos a la conclusión de que
no puede ser dicho lo que el amor es.

No se puede decir.

Amar significa, al menos, claridad de percepción y precisión de respuesta.

Ver al otro claramente como es.

Eso es lo mínimo que puedo pedirle al amor.

El amor es una sensibilidad que te capacita
para escuchar todos los instrumentos,
precisamente porque uno despertó más hondamente esa sensibilidad.

Y la armonía se logra cuando juntos estáis disponibles y sensibilizados para escuchar las melodías.

Oír un solo instrumento de la sinfonía del amor es privarse de la armonía del concierto.

Amar es escucharlos todos.

El amor no es una relación.

Es un estado del ser.

El amor existía antes que cualquier ser humano.

Antes de que existieses, el amor ya existía.

Amar es como oír una sinfonía.

Ser sensible a toda esa sinfonía significa tener un corazón sensible a todos y a todo.

¿Puedes imaginar que una persona oiga una sinfonía y sólo escuche los tambores?

¿Dar tanto valor a los tambores que los otros instrumentos queden casi apagados?

Un buen músico, que ama la música,
escucharía cada uno de aquellos instrumentos;
él puede tener su instrumento favorito, pero los escucha a todos.

Autor: Anthony Mello

Aprovecha el día

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco feliz, 
sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo.

Somos seres humanos llenos de pasión.
La vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

No dejes nunca de soñar, 
porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes. 
No traiciones tus creencias. 

Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en tí está el futuro y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte.

No permitas que la vida te pase a tí sin que la vivas…

– Walt Whitman

Tributo a la Vida

Gracias, Vida, por el día de HOY!
Sé que este día es mi oportunidad de guardar
los buenos recuerdos del pasado y conservarlos
como presentes, que me hubieron hecho sonreír.

Sé que este día me da la oportunidad de dejar
para atras todo aquello, que yo permití que
me hiciera llorar,
y que podré conservar conmigo
las lecciones que yo aprendí.
 
Sé que esas lecciones me hicieron más fuerte
para vivir el día de HOY.

Sé que, sea como sea,
así como tantos otros ya pasaron,
este día también pasará.

Gracias, Vida, por darme una jornada de 24 horas,
por traerme -como mínimo- 24 lecciones más.

Gracias por darme la conciencia de que el día
de ayer me trajo informaciones que HOY
puedo usar o dejar fuera.

Y gracias, por encima de  todo,
por probarme cada día que el mañana, es algo que está fuera de mi control,
no pudiendo ser blanco de  flecha de  preocupación
que ciertamente se perdería.

Gracias, Vida,
por enseñarme HOY que aún
no existe el futuro,
que ya no existe lo pasado,
y  que yo sólo puedo actuar en el momento presente,
confiando a  las manos de  Dios
todo lo que para mí fue planeado!

Silvia Schmidt

El ser humano también tiene alas

Las alas de los seres humanos no son visibles, nuestras alas pueden crecer o no, algunos las desarrollan, otros no las dejan crecer, las ocultan o las ignoran. Al contrario de lo que muchos piensan, éstas no se sitúan en nuestra espalda, sino en nuestra mente, nuestro corazón, nuestra mirada, tacto, olfato, oído y gusto, esos siete sentidos que dan forma a lo que fuimos, somos y seremos.

Igual que esas alas, la personalidad de cada uno se ha de cultivar con el paso de los años, lo mismo ocurre con el cariño, que ni con la llegada de la muerte desaparece. Aunque una persona se vaya y nuestros cinco sentidos no la puedan captar, aún nos quedan esos dos que sí lo pueden hacer, es cierto que no se puede probar lo que estoy diciendo pero sí sentir.

Aquellas personas que no dejaron desarrollar esas alas, son incapaces de sentir, de sentirse, su vida es plana y sus logros materiales. Nunca serán recordados por mucho tiempo porque no fueron capaces de dejar huella. Pero aquellas personas que no sólo volaron sino que nos hicieron volar con su compañía, esas sí que serán eternas en nuestro recuerdo, vivo recuerdo.

Aunque muchas lágrimas bañen el tuyo, lo único que saldrá a flote es el tremendo amor que te tengo

Lo que he aprendido en la vida

He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, solo convertirme en alguien a quien se pueda amar; el resto ya depende de los otros.

He aprendido que por mucho que me preocupe por los demás, muchos de ellos no se preocuparán por mi.

He aprendido que puede requerir años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla.

He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida, no son las cosas que tengo alrededor sino las personas que tengo alrededor.

He aprendido que lo más importante no es lo que me sucede sino lo que hago al respecto.

He aprendido que hay cosas que puedo hacer en un instante que
ocasionan dolor durante toda la vida.

He aprendido que es importante practicar para convertirme en la persona que yo quiero ser.

He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar…
y más satisfactorio pensar que reaccionar.

He aprendido que siempre debo despedirme de las personas que amo
con palabras amorosas; podría ser la última vez que los veo.

He aprendido que puedo llegar mucho más lejos de lo que pense posible.

He aprendido que soy responsable de lo que hago, cualquiera que sea
el sentimiento que tenga.

He aprendido que o controlo mis actitudes o ellas me controlarán a mi.

He aprendido que aprender a perdonar requiere mucha práctica.

He aprendido que por bueno que sea el buen amigo, tarde o temprano me voy a sentir lastimado por él y debo saber perdonarlo por ello.

He aprendido que no siempre es suficiente ser perdonado por los otros;
a veces tengo que perdonarme a mi mismo.

He aprendido que por más apasionada que sea la relación en un principio,  la pasión se desvanece y algo más debe tomar su lugar.

He aprendido que con los amigos podemos hacer cualquier cosa –o no hacer nada– y tener el mejor de los momentos.

He aprendido que simplemente porque alguien no me ama de la manera en que yo quisiera, no significa que no me ama a su manera.

He aprendido que la madurez tiene más que ver con las experiencias que he tenido y aquello que he aprendido de ellas, que con el número de años cumplidos.

He aprendido que la verdadera amistad –y el verdadero amor– continuan creciendo a pesar de las distancias.