Si sabes mirar, verás…

…que hay una ángel a tu lado.

¿Alguna vez has sentido un toque
o una callada voz de alarma
o una mano invisible
que te conduce por una nueva senda?

¿Ha iluminado de pronto tu mente una
emocionante idea nueva,
o un íntimo sentimiento de amor te ha
llevado a ayudar a quien lo necesitaba?

Si sabes mirar,
es posible que veas
un ángel junto a ti!

Este mensajero celestial es tu propio
guardián personal, enviado para
ampararte y guiarte por los abruptos
senderos de la vida.

Tu ángel dirijirá tus pasos
y te amparará.
No te preocupes. No te rindas.
Solo mira a tu lado,
y verás a tu amigo más nuevo junto a tí…
proteguiéndote en cada momento!

Dan Lynch

Todos necesitamos amor

Todos nosotros necesitamos amor.
El amor forma parte de la naturaleza humana,
tanto como comer, beber y dormir.
Muchas veces nos sentamos ante un
bonito atardecer, completamente solos, y pensamos:
«Nada de esto tiene importancia,
porque no puedo compartir toda esta belleza con nadie.»
En estos momentos, vale la pena preguntar:
¿cuántas veces nos han pedido amor,
y nosotros simplemente giramos la cara para otro lado?
¿Cuántas veces hemos tenido miedo de acercarnos a alguien,
y decirle, con todas las letras,
que estábamos enamorados?

Cuidado con la soledad.
Es tan viciosa como las drogas más peligrosas.
Si el atardecer ya no tiene sentido para ti,
sé humilde y parte en busca de amor.

Piensa que, así como otros bienes espirituales,
cuando más estés dispuesto a dar,
más recibirás a cambio.

Paulo Coelho

Nadie es una isla

 “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo estoy ligado a la humanidad y, por consiguiente, no preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti “.

Ernest Hemingway

Nadie es dueño de tu felicidad

– Nadie es dueño de tu felicidad por eso no entregues tu alegría, tu paz, tu vida, en las manos de nadie, absolutamente de nadie.

– Somos libres, no pertenecemos a nadie y no podemos querer ser dueños de los deseos, de la voluntad o de los sueños de quien quiera que sea.

– La razón de tu vida eres tú mismo, tu paz interior es tu meta en la vida.

– Cuando sientas un vacío en el alma, cuando acredites que aún te está faltando algo, aun teniéndolo todo, guarda tus pensamientos para tus deseos más íntimos y busca la divinidad que existe en Tí.

– Deja de situar tu felicidad cada día más distante de ti. No pongas objetivos demasiado lejos de tus manos, abraza a los que están a tu alcance hoy.

– Si andas preocupado por problemas financieros u otros, busca en tu interior la respuesta para calmarte, tú eres el reflejo lo que piensas diariamente.

– Deja de pensar mal de ti mismo y sé tu mejor amigo siempre. Sonreír significa aprobar, aceptar, facilitar. Entonces, habrá una sonrisa para aprobar el mundo que quiere ofrecerte lo mejor. Con una sonrisa en el rostro las personas tendrán las mejores impresiones de ti, y tú estarás afirmando para ti mismo, que estás “próximo” a ser feliz.

– Trabaja, trabaja mucho a tu favor. Deja de esperar la felicidad sin esfuerzo. Deja de exigir de las personas aquello que ni para ti has conquistado aún. Criticar menos, trabajar más, y no olvides nunca de agradecer.

– Agradece todo lo que está en tu vida en cada momento, inclusive el dolor. Nuestra comprensión del universo aún es muy pequeña para juzgar lo que quiera que sea en nuestra vida.

– La grandeza no consiste en recibir honores, más en merecerlos.

Aristóteles

Amar la vida

Un profesor fue invitado a dar una conferencia en una base militar, y en el aeropuerto lo recibió un soldado llamado Ralph.

Mientras se encaminaba a recoger el equipaje, Ralph se separó del visitante en tres ocasiones: primero para ayudar a una anciana con su maleta; luego para cargar a dos pequeños a fin de que pudieran ver a Santa Claus, y después para orientar a una persona.

Cada vez regresaba con una sonrisa en el rostro. “¿Dónde aprendió a comportarse así?”, le preguntó el profesor.

“En la guerra”, contestó Ralph. Entonces le contó su experiencia en Vietnam. Allá su misión había sido limpiar campos minados.

Durante ese tiempo había visto cómo varios amigos suyos, uno tras otro, encontraban una muerte prematura. “Me acostumbré a vivir un paso a la vez”, explicó. “Nunca sabía si el siguiente iba a ser el último; por eso tenía que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo.

Me parecía que cada paso era toda una vida”. Nadie puede saber lo que habrá de suceder mañana.

Qué triste sería el mundo si lo supiéramos. Toda la emoción de vivir se perdería, nuestra vida sería como una película que ya vimos. Ninguna sorpresa, ninguna emoción.

Pienso que lo que se requiere es ver la vida como lo que es: una gran aventura. Al final, no importará quién ha acumulado más riqueza ni quién ha llegado más lejos.

Lo único que importará es quién lo disfrutó más. Ama más quien más ha servido, porque aprecia su vida y la de los demás.

Reflexión de amor – Nostalgia

A veces te sientes como un arado que barre siempre el mismo surco y piensas que el trabajo sería más blando si caminaras en compañía.

A veces te enredas en la nostalgia de lo que dejaste atrás y, así como el agua busca su nivel tu sangre tira y lleva lejos tu memoria.

Miras por sobre el hombro y recuerdas a tus amigos, tu vieja casa, tu ayer o ese alguien especial para ti.

Puedes llegar a maldecir tu decisión de comenzar el camino y te pierdes en los «cómo hubiera sido si…»

Otras veces encuentras injusto el precio de tu soledad y revuelves en los pliegues de tu pasado como quien busca monedas en los bolsillos de un muerto.

Tu mente menor inventa recuerdos y fabrica diálogos que lo expliquen todo: respondes a preguntas que nunca te hicieron e interrogas a quien no tuviste coraje de preguntar.

Pero descubres que no hay risa que devuelva lo perdido, lo llorado, ni dé verde a lo marchito. ¿Pero tú, buscador, estás seguro de haber perdido?

Cuidado:
Tú no vives de recuerdos
Sino que los recuerdos viven de ti.
Son miles de bocas que devoran la fuerza que necesitas para seguir adelante.
Te digo que no existe nada de malo en esos sentimientos en tanto no te dejes sofocar por los sentimientos.

Si esto sucede es porque estás olvidando estás no-recordando.

Dime:
¿De quién te acuerdas cuando te acuerdas de ti?
¿Del niño que corría entre los árboles?
¿Del joven que soñaba con viajes lejanos?
¿De lo que fuiste ayer?

Todas esas vivencias tienen la marca de lo fugaz: están escritas en tu memoria como la sombra que un pájaro en vuelo deja sobre el agua. Pero recordarse de sí no quiere decir tener memoria. La memoria y el olvido son funciones de tu mente menor en cambio el recuerdo de sí pertenece al ser profundo.

Escucha: tú no has renunciado a amar por seguir la vía sin embargo puede parecerte que por seguir la vía has dejado de amar.

Recuerda bien, buscador no sea cosa que lo que crees que has perdido sea sólo otro juego de tu mente así como tus recuerdos emotivos pueden ser sólo reflejos condicionados y la historia que añoras un invento de tu nada.

Observa qué curioso:
Ciertas cosas llegan a tu vida cuando ya no las precisas. Arriban con un retardo inexplicable cuando la cola de tu ilusión ya dio vuelta en la esquina.

Abre las manos del alma y deja andar su recuerdo como si liberaras una paloma cautiva. Esto también te servirá para aprender.

Mario Corradini

Es la fantástica…

Es la fantástica soledad la que me mece
y me acuna cuando pienso en vos.

Es, tal vez el entredicho entre mi realidad y mis sueños.

Es el saber,
que vos sos yo, y eso es suficiente,
al menos, para mí, para acunarte yo también,
en esta suerte de Amor inmortal que nos acuna a los dos,
que somos uno.

Existe algo más para ser feliz?

Luis Introna