El derecho a quererse

Quiero pedirte,
desde lo más profundo del grito
de mis versos,
lo único que este poema me permite:
quiérete,
quiérete mucho,
quiérete tanto que hasta tú misma
te llames pesada y empalagosa.
Mírate a un espejo
y que sea el espejo el que se sonroje.
Bésate a ti misma
como nunca has besado a nadie.
Quiérete sin peros,
porque eres la persona más importante de tu vida.
Quiérete como querrías que te quisieran,
quiérete desnuda, sin tallas que contar;
quiérete libre, por encima de todas las etiquetas;
quiérete loca, bailando en tu cocina
a las tres de la madrugada;
quiérete triste.

Miguel Gane.

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