La luna – Jaime Sabines

 La luna se puede tomar a cucharadas 
o como una cápsula cada dos horas. 
Es buena como hipnótico y sedante 
y también alivia 
a los que se han intoxicado de filosofía. 
Un pedazo de luna en el bolsillo 
es mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama, 
para ser rico sin que lo sepa nadie 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños 
cuando no se han dormido, 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos 
ayudan a bien morir. 

Pon una hoja tierna de la luna 
debajo de tu almohada 
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 
no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas.

Tu mayor tesoro

Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena, mientras pensaba en su vida y reflexionaba…

” Si tuviera un auto nuevo, sería feliz”
” Si tuviera una casa grande, sería feliz”
” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”
” Si tuviera una pareja perfecta, sería feliz”

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”

Así continuó pensando en todo lo que no tenía y que por lo tanto impedía su felicidad.

De pronto, se dio cuenta de que solo le quedaba una piedrita en la bolsa y la guardó.

Al llegar a su casa y vaciarse los bolsillos vio que aquella piedrita, era un diamante muy valioso.

¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin apreciarlos?

Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros, por estar esperando lo que creemos perfecto, o soñando y deseando lo que no tenemos, sin darle valor a lo que tenemos cerca.

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar, te darás cuenta cuan afortunado eres, muy cerca de ti está tu felicidad y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.

Observa bien lo que tienes, tal vez sea un diamante valioso.

En realidad, cada día es un diamante precioso, valioso e irremplazable.

Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca mas poder recuperarlo.

¿Qué harás tú?

La última palabra

El alumno preguntó:

-¿Unas últimas palabras de sabiduría que pueda transmitirnos?

El místico se quedó pensando unos instantes.

– Podran superar casi cualquier dificultad recordando dos frases.

– ¿Cuáles?

– La primera: Lo que es, es. La segunda: Lo que no es, no es.

El místico prosiguió:

– Son muchos los que malgastan su tiempo concentrándose en lo que no es, habitan en cosas que no son reales. Si algo es real, si ES, ya se trate de un sentimiento como la ira o un hecho como un descenso en las ventas, es una pérdida de tiempo desear que no lo sea. Lo que podemos hacer si algo es REAL, es ACEPTARLO tal como ES, y después decidir si queremos emplear la energía necesaria en intentar modificarlo. Una vez decidido, hay que poner toda la energía en las acciones que emprender. Esto es básicamente todo lo que hace falta para tener éxito en los negocios
y en la vida.

Los sueños

” Los sueños preparan la vida y te determinan sin que tú entiendas su lenguaje. Uno quisiera aprender este lenguaje, mas ¿quien es capaz de enseñarlo y aprenderlo? pues la erudición solamente no alcanza; hay un saber del corazón que da explicaciones más profundas. El saber del corazón no se puede encontrar en ningún libro ni en la boca de ningún profesor, sino que crece de ti como el grano verde de la tierra negra.”

Carl Jung.