El Amor y la Paciencia

Nada nutre más al amor que la paciencia.
Es la cualidad que nos ayuda a esperar,
entender y tener esperanzas.
A veces parece quedar olvidada
en un mundo que avanza a doble velocidad.

La paciencia significa mantener la serenidad
y la contemplación frente a las
desilusiones y los fracasos.
No obstante, queremos acción,
queremos soluciones, queremos respuestas. Y
queremos que lleguen inmediatamente.
Esta filosofía es la responsable de
juicios apresurados,
que causan mucho dolor y desesperación innecesarios.

En el amor, las respuestas más importantes llevan tiempo,
y ese tiempo debe estar lleno de esperanzas y vacío de presiones.
Muchos problemas son sólo sombras
que generalmente desaparecen si se tiene paciencia.
Aquellos que realmente aman
aprendieron a enfrentar los tiempos difíciles con alegría.
El premio más grande de la paciencia es el amor duradero.

Leo Buscaglia

Rima XXVII – Gustavo Adolfo Bécquer

Despierta, tiemblo al mirarte; 
dormida, me atrevo a verte; 
por eso, alma de mi alma, 
yo velo mientras tú duermes.

Despierta, ríes, y al reír tus labios 
inquietos me parecen 
relámpagos de grana que serpean 
sobre un cielo de nieve.

Dormida, los extremos de tu boca 
pliega sonrisa leve, 
suave como el rastro luminoso 
que deja un sol que muere. 
¡Duerme!

Despierta, miras y al mirar tus ojos 
húmedos resplandecen 
como la onda azul en cuya cresta 
chispeando el sol hiere.

Al través de tus párpados, dormida, 
tranquilo fulgor vierten, 
cual derrama de luz, templado rayo, 
lámpara transparente. 
¡Duerme!

Despierta, hablas y al hablar vibrantes 
tus palabras parecen 
lluvia de perlas que en dorada copa 
se derrama a torrentes.

Dormida, en el murmullo de tu aliento 
acompasado y tenue, 
escucho yo un poema que mi alma 
enamorada entiende. 
¡Duerme!

Sobre el corazón la mano 
me he puesto porque no suene 
su latido y de la noche 
turbe la calma solemne.

De tu balcón las persianas 
cerré ya porque no entre 
el resplandor enojoso 
de la aurora y te despierte. 
¡Duerme!

Que no pierda EL BRILLO DE MI MIRADA,

Que no pierda EL BRILLO DE MI MIRADA,
aún sabiendo que muchas cosas nublarán mis ojos…

Que no pierda el EQUILIBRIO,
aún sabiendo que algunos pasos serán inseguros…

Que no pierda el OPTIMISMO,
aún sabiendo que el futuro podrá
tener matices agridulces..
Que no pierda la GARRA,
aún sabiendo que las derrotas existen.

Que no pierda las ganas de AYUDAR A LOS DEMÁS,
aún sabiendo que muchos no sabrán
reconocer, esa ayuda…

Que no pierda LA ALEGRÍA DE VIVIR,
aún sabiendo que algunas lágrimas brotarán de mis ojos…

Que no pierda ESTA PRIMAVERA,
sólo porque aún no ha salido una flor en mi balcón…

Y por encima de todo…
Que no pierda la ILUSIÓN
y jamás olvide que puedo concretar cosas que aún
no me animo, ni a soñar.

Tristeza

Te canto para pedirte, que me dejes.

Tristeza, que me acompañaste tanto… ayúdame…

Ayúdame a sentir que puedo transformar tu presencia,
para imaginar que me ayudas y acompañas a darme el impulso mágico,
de creer que puedo dejarte.

Tristeza querida, gracias… pero hoy… dejame !

Dejame imaginar que soy capaz de dejarte hoy… pero no despedirte,
por que te voy a necesitar, tal vez mañana… si es necesario,
o tal vez no, y espero, si vos me ayudas que sea así,
y estés contenta con eso, por que vos podes.

Hoy quiero dar al cielo, imágenes de esperanza, que tengo,
o que tal vez imagino, tal vez, para estar feliz… o tal vez…
más que eso.

Tristeza de mi Alma… es solo un tiempo… dejame ver…
Al menos, la de hoy.
como es la felicidad!!!

Autor: Luis Introna

El amigo que duerme – Cesare Pavese.

¿Qué le diremos esta noche al amigo que duerme?
La palabra más tenue nos trepa a los labios
desde la pena más atroz. Miraremos al amigo,
sus inútiles labios que no dicen nada,
hablaremos en voz baja.
La noche tendrá el rostro
del antiguo dolor, que resurge cada tarde,
vivo e impasible. El silencio remoto
sufrirá como un alma, mudo, en lo oscuro.
Hablaremos a la noche que respira en voz baja.

Oiremos cómo gotean los instantes en lo oscuro,
más allá de las cosas, en el ansia del alba,
que llegará súbitamente tallando las cosas
contra el muerto silencio. La luz inútil
revelará el rostro absorto del día. Los instantes
callarán. Y las cosas hablarán en voz baja.

Vivir

Vivir, es vibrar a cada instante, ante la emoción de percibir
la maravilla de la creación que nos rodea.

Vivir, es aprender más cada día, es evolucionar y cambiar
para hacer de nosotros un ser mejor que ayer,
un ser que justifica su existir.

Vivir, es amar intensamente a través de una caricia,
es escuchar en silencio la palabra del ser amado.

Es perdonar sin réplica una ofensa es aspirar la presencia del otro,
es besar con pasión a quien nos ama.

Vivir, es comprender al amigo ante la adversidad y aunque
se tenga mil argumentos para contradecirlo o justificarlo,
finalmente sólo escucharlo, es tener la capacidad de
regocijarme ante sus triunfos y su realización.

Vivir, es vibrar y sentir, es amar y gozar,
es observar y superar, es dar y aceptar,
es ser y permanecer, es comprender que nuestro tiempo
es lo único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser.