Un brillo en la noche

Quien se aparta de la colmena
por el miedo que le produce
el aguijón de la abeja,
nunca podrá disfrutar de la dulzura de su miel.

Quien aleja su mano del rosal
por temor a las espinas, jamás
podrá agradar a nadie con el
obsequio de una bella rosa.

Quien se recuesta sobre la grama,
acobardado ante el gran reto de la montaña,
no sabrá lo que es la plenitud
que se goza en la cumbre.

Quien no enciende el fuego
por temor a quemarse con sus llamas,
se morirá temblando de frío
nunca podrá alegrarse
con los beneficios de su luz.

Quien no es capaz de sufrir y
sacrificarse por los demás,
jamás gozará de la felicidad de amar y ser amado.