El calor del alma

Todos nosotros hemos pasado muchos días, o semanas enteras, sin recibir ningún gesto de cariño del prójimo.
Son momentos difíciles, cuando el calor humano desaparece, y la vida se reduce a un arduo esfuerzo por sobrevivir.

En esos momentos en que el fuego ajeno no le da calor a nuestra alma, debemos revisar nuestro propio hogar. Debemos agregarle más leña y tratar de iluminar la sala oscura en la que nuestra vida se transformó.

Cuando escuchemos que nuestro fuego crepita, que la madera cruje, que las brasas brillan o las historias que las llamas cuentan, la esperanza nos será devuelta.

Si somos capaces de amar, también seremos capaces de ser amados. No es más que cuestión de tiempo.

Paulo Coelho

La niebla – Leonard Cohen

Si Yo fuera Poeta

Igual que la niebla no deja cicatrices
En la oscura y verde colina
Tampoco mi cuerpo las deja
Sobre ti, ni lo hará nunca

Cuando el viento y el halcón se encuentran
¿Qué es lo que queda?
Así tú y yo nos encontramos
Nos damos la vuelta y nos dormimos

Igual que muchas noches resisten
Sin una luna, sin una estrella
Así resistiremos nosotros
Cuando uno se vaya bien lejos

Ver la entrada original