Quisiera explicarme...

Muchas veces cuando estamos encerrados en la depresión queremos que los que tenemos a nuestro lado nos comprendan, entiendan que es lo que nos pasa y porqué nos sentimos sin ganas de nada, he aprendido en esos años de enfermedad que las personas que no la han padecido no pueden entendernos por mucho que lo intenten, hay que pasar por ella para ponerse al lado de esa persona que ves tan mal, pasa lo mismo con otras situaciones de la vida, hasta que uno no pasa por ellas es difícil entenderlas al 100%.

Pienso que lo mejor es estar al lado de ellas, escuchándolas y apoyándolas cuando necesiten nuestra ayuda pero sin tratar de darles lecciones de nada, ni agobiarlas con nuestros consejos, solo que sepan que ahí estamos, a su lado y actuando cuando nos pidan ayuda.

Hay frases muy usadas por algunas personas que desconocen lo que es…

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Tenemos autoridad para Juzgar – Cuando el Ser Humano Juzga

La irrefrenable tendencia del ser humano a juzgar las acciones de los demás debería ser sometida al propio juicio de quién la ejercita.

Decimos “esto está bien” ó “esto está mal” ó “esto es lindo” ó “esto es feo” sin advertir que todas ellas son sentencias de carácter puramente subjetivo y que sólo responden a nuestra apreciación de la realidad.

Si en lugar de decretar absolutamente que “esto está bien” dijéramos “esto, para mí, está bien”, y en lugar de decir “esto es lindo” dijéramos “esto me gusta”, estaríamos mostrando una actitud más abierta y admitiendo que esa es nuestra visión de la realidad, reconociéndole a los demás el derecho de tener las suyas propias, tan válidas como las nuestras.

Tener una mente abierta dispuesta a aceptar opiniones diferentes a las nuestras es, sin duda, positivo y enriquecedor.

Porque muchas veces nos permiten detectar nuestros errores y corregirlos.

Y esto se traduce en un mejoramiento de nuestra persona.

Pensemos bien antes de juzgar las acciones de los demás y de emitir juicios sobre las cosas.

Pero no dudemos de someter a un severo juicio a nuestros propios pensamientos y actitudes, que nos sirva para depurar todo lo negativo que hay en nosotros.

En cuanto pongamos esto en práctica descubriremos que no tenemos la más mínima autoridad para juzgar.

Graciela Heger A.

¿SABES AMAR…?

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Yo, estoy aprendiendo…

Yo estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aún cuando ellas me defrauden, aún cuando se salgan del ideal que yo tengo de ellas, y aún cuando ellas me hieran con palabras ásperas o acciones irreflexivas.
Es difícil de aceptar a las personas así como ellas son, y no como yo quiero que sean. Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo, porque yo estoy aprendiendo a AMAR

Yo estoy aprendiendo a escuchar. Para escuchar con los ojos, con los oídos, con el alma, y con todos los sentidos, lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos tristes, y las manos inquietas. Para escuchar el mensaje que esconden las palabras, para descubrir la angustia guardada, la inseguridad enmascarada, y la soledad encubierta. Para penetrar en la sonrisa falsa, la felicidad simulada, y la adulación exagerada. Para descubrir el dolor de cada corazón, para descifrar el porqué de las lágrimas. Poco a poco, yo estoy aprendiendo a amar.

Yo estoy aprendiendo a perdonar, porque el amor perdona, limpia las heridas, y borra las cicatrices que la incomprensión e inseguridad grabaron en mi corazón herido. El amor alivia la herida que dejaron los pensamientos dolorosos, y no cultiva las ofensas con piedades y autocompasión. El amor perdona, da alivio, y extingue todo el dolor en el corazón.
Yo, paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar y a amar. Yo estoy aprendiendo a descubrir el valor dentro de cada vida. Estoy aprendiendo que el afecto y la aceptación, son necesarias para soportar las experiencias duras vividas a lo largo de los años.

Yo estoy aprendiendo a ver el alma de las personas, y las posibilidades que Dios les dio. Yo estoy aprendiendo, aunque tropezando, yo estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a poner de lado mis propios dolores, mis intereses, mi ambición y mi orgullo, cuando éstos impiden el bienestar y la felicidad de alguien.

!Pero, cómo es de lento aprender¡, y !cómo es de difícil amar!. Aún así, yo estoy aprendiendo a AMAR.

¿Y tú, ya sabes AMAR?

Nuestro miedo

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Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario?

Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo?

Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en disminuirse para que otra gente no se sienta insegura a tu alrededor. Has nacido para manifestar la gloria divina que existe en nuestro interior. Esa gloria no está solamente en algunos de nosotros; está en cada uno. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, subconsciente le damos permiso a otra gente para hacer lo mismo. Al ser liberados de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.

Nelson Mandela

Quien puede, tiene.

Todo tu poder únicamente depende de ti.
El tiempo está a tu favor, mucho más que tu estado de ánimo, sobre todo tu sorprendente vitalidad te aporta ser quien eres, tu mejor compañero de viaje.
Toca el cielo con las manos cuando vivas por ti. Sólo tú puedes sorprenderte voluntariamente, pues nadie podrá demostrarte cómo tú que el mejor acceso hacia el poder te pertenece.
Solicita poder ser quien eres y tu propio Ser te complacerá. Vive cómo más te satisfaga, únicamente por el placer de amarte. Rescatate del querer comprender demasiadas cosas y tus triunfos aparecerán como por arte de magia.
Tómate tiempo para tenerte amado y no te juzgues por tus tentaciones y por tus dependencias, tan sólo pertenecen a tu pasado y únicamente se te aparecen para tambalearte.

Tu vida es tu Vida y no le pertenece a nadie.
Procura no desanimarte si algún contratiempo te hace perder la esperanza o la ilusión que has puesto en querer conseguir lo que te pertenece. Vive el presente con la misma eficacia que vives tu suerte.
Tu poder de tener lo que más amas te está esperando. ¿A qué esperas?
Solemos pensar mucho más que sentimos y no tiene el mismo poder de complacencia tu razón de querer ser, quien si lo tiene es tu razón de ser.
Suéltate, libérate, ámate y triunfa con el poder que tienes.

Avanzar…

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Avanzar por la vida, crecer, hacernos adultos, desarrollarnos en este mundo con su vertiginosa carrera hacia lo material, contamina inexorablemente la pureza que teníamos cuando éramos niños. Y en ese avance (¿avance?) vamos perdiendo cosas: Perdemos espontaneidad, perdemos frescura, perdemos sinceridad,  perdemos sonrisas, perdemos las ganas de jugar, perdemos alegrías, perdemos tiempo para gozar.

Y ganamos egoísmo, nerviosismo, estrés, tristezas, situaciones forzadas, muecas en lugar de sonrisas. Es que aparentemente crecimos… ¿crecimos? A veces veo a los niños zambullirse a plena risa en los peloteros, y rebotar divertidos en las camas de aire de las casas de juegos y gatear a través de laberintos y túneles de cuerdas sin más preocupación que la de divertirse con sus juegos. Y no me avergüenza confesar que con muchas ganas me pondría a saltar con ellos y  dejaría que mi cuerpo sienta el placer de rebotar sobre el colchón inflado.

Y daría lo inimaginable para recobrar la pureza, la inocencia, la frescura y la espontaneidad de mi niñez; descontaminarme de todo lo nocivo de este mundo que solo nos conduce a la destrucción y a la infelicidad porque nos fuerza a meternos en una maquinaria para la que no estamos preparados. Quisiera despojarme de todo eso, pero sospecho que… es demasiado tarde. Pero también creo que, si un día me libero de mis ataduras y me lanzo, sin pensar en nada, a rebotar sobre el colchón de aire, quizá… quizá no esté todo perdido.

                   Graciela Heger

La caminata

Cierto día, me dí cuenta que el mundo era demasiado complejo para ser comprendido.
 
Intentaba buscar las respuestas en personas y lugares.
 
Fue cuando percibí que era necesario comprenderme a mí antes de comprender al mundo.
 
Intenté entrar en mi mente, y comprendí que ella siempre había estado abierta, esperando que la explorara.
 
Comencé andando en medio de los sentimientos: Descubrí los misterios del amor, ví la belleza de la amistad, sentí la fuerza de la esperanza y lloré con la tristeza del odio.
 
Así estaba, fascinada con el mundo de los sentimientos, cuando en un determinado momento me caí.
 
En esta caída fui arrastrada a un lugar frío y triste. Comencé a andar por los laberintos más oscuros.
 
No conseguía ver nada, mis manos no conseguían tocar nada… El miedo crecía más y más.
 
Percibí que había entrado en el mundo de las dudas y de la incertidumbre.
 
Era imposible decidir. Era inútil intentar volver y arriesgado seguir. Me quedé parada, sintiendo que el miedo me dominaba.
 
Cuando el miedo, las dudas y la incertidumbre ya eran más grandes que yo, fui envuelta súbitamente por una enorme certeza : “Lo que quería era salir lo más rápido posible de aquella situación y de aquel lugar”.
 
Y, de pronto, como si fuera magia, salí de aquel lugar horrible.
 
Me dí cuenta que para vencer las dudas, la incertidumbre y el miedo, necesitaba solamente tener un objetivo y avanzar.
 
Donde estaba ya no era aquel mundo triste y gris, al contrario, era iluminado y alegre.
 
Ví un lago y caminé hacia él. En sus aguas cristalinas, ví reflejarse el siguiente mensaje: “Continua caminando y descubrirás las respuestas para todas tus preguntas”.
 
Allí me di cuenta de que estaba en el mundo de la sabiduría.
 
Obedecí y seguí caminando. Conocí diversos mundos, cada uno con sus encantos y misterios.
 
Al final de mi caminata, cuando todos los mundos ya se habían presentado, asumí que solamente conociendo mi mente, podría comprender al mundo y así descubrir el verdadero sentido de la vida, y lo principal: Llegar al corazón del universo.
 
                     – Ana Lucía Santana

La gaviota y el arcoiris

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 Una gaviota volaba inmersa en una hermosa bruma de otoño, cuando a lo lejos vio encenderse el arco iris. Asombrada por lo que creyó la entrada del cielo, se lanzó en su persecución. Pero cuanto mayores eran sus esfuerzos para alcanzarlo, tanto más escurridizo se tornaba el insólito fenómeno, hasta que por fin cayó al suelo exhausta. 

En aquella circunstancia límite, oyó una misteriosa voz que le dijo: 

“De la misma manera que el arco iris es una condición del que observa y no una realidad, también lo es vuestro mundo con los colores y las formas. Todo depende de las condiciones del observador, y de ellas surge lo que llamáis realidad.” 

Entonces supo la gaviota que había alcanzado, por fin, el arco iris. 

                                     – Anónimo

Existen tantas visiones de la realidad como personas que la vivencian. Y esas visiones pueden ser tan diferentes que una misma circunstancia puede ser fabulosa para unos y espantosa para otros. La realidad de un hombre depende de su ser interior y de su circunstancia. Las cosas van o vienen, de acuerdo al punto en donde estemos situados. Esto, de algún modo, significa que una parte de nuestra realidad depende de nosotros. Y es precisamente sobre esa parte donde debemos actuar. Poco podremos, posiblemente, hacer sobre el entorno y la circunstancia. Pero sí podemos situarnos en una posición más favorable, haciendo que esos factores confluyan hacia nuestro bienestar.

No dejemos de hacer lo mejor para nosotros y para quienes nos rodean y nos quieren bien. No aceptemos el destino así, como viene, dejando que mueva nuestra vida a su entero antojo. No. Explotemos al máximo esa porción que depende exclusivamente de nosotros. Seguramente descubriremos una nueva realidad… Una realidad mejor… Una realidad que se ajusta a nuestra medida… Una realidad hecha, en gran parte, por nosotros, para nosotros… 

Reflexión: Graciela Heger A.

Imagina lo mejor

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Trata de ser feliz, de disfrutar el día, aún cuando te parezca que no hay motivos mira a tu alrededor o hacia adentro, siempre hay un recuerdo, una mirada, un gesto que pueden cambiar tu día.

Deja todo lo que te preocupa por un instante de lado, la vida es hoy no sabemos si hay mañana. Por eso no te detengas. No te permitas sentirte solo. En algún lugar siempre hay alguien que está pensando en vos, o te está esperando, sólo observa.

La vida siempre nos da motivos para ser felices, está en nosotros el saber descubrirlos…Está en nosotros sentirnos bien, dejar a un lado todo lo que nos inquieta o nos lastima para dar paso a todo aquello que nos enciende y nos motiva…

Sólo por hoy…sonríe. Sos importante, único, no bajes los brazos, no sientas temor. La vida siempre nos da nuevas oportunidades para ser felices. Está en nosotros abrirnos a ellas, está en nosotros detener la marcha y abrir los brazos para recibir.

Si nos encerramos, si nos detenemos en los problemas, si nos marginamos, si nos aislamos nada es posible.

Imagina un día feliz. Una vida feliz, está a tu alcance. Sólo es cuestión de poner toda la fuerza en nuestros pensamientos, en nuestros sueños.

El secreto de los triunfadores, de aquellos que todo lo logran está en que sienten el éxito y se ven disfrutando de los logros antes de obtenerlos.
Imagina lo mejor, lo más lindo. Cierra los ojos y siéntete un triunfador. El éxito de tu día y de tu vida dependen de vos.

Graciela Heger A.