Urgente!

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URGENTE se ha convertido en una palabra con la que vivimos día a día en nuestra agitada vida y a la cuál le hemos quitado ya todo significado de premura y prioridad.

URGENTE…es ya un ritmo de vida…una forma de “pasar” la vida.

URGENTE. es la manera más pobre de vivir sobre este mundo, porque el día que nos vamos, dejamos pendientes las cosas que VERDADERAMENTE fueron URGENTES.

URGENTE es, que hagas un alto en tu ajetreada vida y por un instante te veas y te preguntes: ¿qué significado tiene todo ésto que yo hago?

URGENTE es que te detengas y veas CUÁN GRANDE ERES!

URGENTE es que, cuando camines por la calle, levantes la vista, voltees, y mires a tu alrededor; observes el cielo, los árboles, las aves ¡A LA GENTE!

URGENTE es que seamos más humanos, más hermanos !

URGENTE es que sepamos valorar el tiempo que nos pide un niño.

URGENTE es que en una mañana te levantes temprano y veas salir el Sol, sientas su calor y dale Gracias a Dios por tan grande regalo.

URGENTE es que te sientas vivo en cuerpo y alma!, que veas tus brazos, tus piernas, tu cuerpo, tu inteligencia, y de verdad vibres con la vida !

URGENTE es que tomes un instante en tu trabajo, salgas y respires profundo; y sientas cómo el aire llena tus pulmones ¡estás VIVO !

URGENTE es que voltees y mires a tu familia, a tus hijos, a tu esposa y a todos los que te rodean, y valores tan grandes tesoros.

URGENTE es que digas a la gente que quieres, cuánto los amas.

URGENTE es que no se te vaya la vida en un soplo y que cuando mires hacia atrás, seas ya un anciano; que no pueda echar el tiempo atrás, que todo lo hizo ” urgente “; que fue un gran trabajador; que llenó su agenda de “urgencias, citas y proyectos”, pero dentro de todo se le olvidó vivir.

Esta tarde – Alfonsina Storni.

Ahora quiero amar algo lejano…
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca

La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento…
Y quiero amarlo ahora.

Está la tarde Blanda y tranquila
como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor… Toda la tierra
Está cantando dulcemente…
Lejos Los bosques se han cargado de corolas,

Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy soñando embelesada…
Pero Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,

La tarde ha de morir y él está lejos…
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona,
con las manos Hundidas en las trenzas,
con la boca Húmeda y temblorosa,
con el alma Sutilizada,
ardida en la esperanza

De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa…

Serás un triunfador

Serás un triunfador… cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.

Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte por el qué dirán.

Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.

Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.

Cuando sepas distinguir una sonrisa de una burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.

Cuando actúes por convicción y no por adulación.

Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.

Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas.

Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre, y junto al rico sin pensar que es un dios.

Cuando sepas enfrentar tus errores tan fácil y positivamente como tus aciertos.

Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.

Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.

Cuando ya no debas sufrir por conocer la felicidad y no seas capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.

Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en Dios y en tu propia persona.

Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma, entonces y sólo entonces, serás… ¡UN TRIUNFADOR!

Queda prohibido – Alfredo Cuervo Barrero

¿Qué es lo verdaderamente importante?
Busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira se puede vivir,
es cada uno quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

A veces el problema es que decimos adiós, pero dejamos la puerta abierta

Muchos nos podemos ver identificados en estos casos, en los cuales no terminamos de dar fin a un ciclo en nuestras vidas. Dejamos abierto un espacio, dándole cabida a cualquier tipo de interacción.

Esto lo hacemos por múltiples motivos, pero normalmente podemos identificar los siguientes:
No queremos dar algo por terminado.
Tenemos la esperanza de retomar una relación.
Pretendemos un tipo de relación diferente a partir de la que hemos dejado.
Tememos arrepentirnos a posterior.
Pretendemos guardar la oportunidad de respaldo.

Sea cual fuese el motivo, no es saludable dejar las puertas abiertas en algo que damos por terminado.

La vida da muchas vueltas, quizás hasta nos coloque dándonos una segunda oportunidad con algo o alguien de nuestro pasado. Pero si esto ocurre, resultará mejor cuando los que estamos involucrados hemos cerrado nuestros ciclos y hemos decidido abrir uno nuevo, que cuando es la continuación de algo a lo que nunca supimos dar cierre.

Cuando no podemos cerrar capítulos, esa puerta abierta se ve obstaculizada. No podemos disfrutar de nuevas oportunidades, estamos en constante comparación y hasta en un conflicto interno, tratando de decidir qué resulta más conveniente para nuestras vidas.

El dejar abierta la posibilidad puede traernos muchos conflictos, pero pueden llegar a doler más cuando solo una de las partes se ha inclinado por esta posibilidad (en el caso de que se tratase de relaciones), mientras que la otra, ya da por terminado todo y le abre paso a lo nuevo que tiene la vida para ofrecerle.

Quien tiende a dejar puertas abiertas, no solo lo hace con una, sino que normalmente lo hace con la mayoría de sus vivencias. Como no asume un cierre de ciclos, es bastante probable que se pierda los puntos positivos, en donde se digieren los aprendizajes, donde las personas se renuevan, se comprometen consigo mismas y buscando la posición de mayor comodidad, terminan por perder las oportunidades que nos brinda el poder cambiar de historia.

Raras veces estaremos completamente seguros de estar tomando las decisiones más convenientes en nuestras vidas, pero la respuesta ante la duda no debe ser el ir por la vida pronunciando “adioses”, que no van acompañados por un cierre de puertas.

Cada decisión tiene una consecuencia y debemos ser valientes para asumir inclusive que nos equivocamos y en todo caso enmendar lo que consideramos un error. Sin embargo, a esto le podremos siempre sacar mayor provecho que al hecho de dejar oportunidades abiertas cuando ya hemos decidido decir adiós.

                                            Por: Sara Espejo

ALBERTO CORTEZ – La ternura

La ternura es una mano que se extiende en el vacío
donde a veces nos hundimos por aquello de vivir,
convirtiendo en mariposas, la rutina y el hastío
y sembrándonos de rosas, los caminos a seguir.
La ternura es la pintura de un chiquillo y un
anciano,
comentándose la vida, de su tiempo, cada cual...

Uno lleno de experiencia por las cosas que ha pasado
y otro lleno de impaciencia, por las cosas que
vendrán.

Es la abuela que entreteje
¡sabe Dios, cuántas vivencias!
mientras mece que te mece,
punto a punto su existencia...

Es la voz de los amantes,
cuando se hablan en silencio,
mientras flotan por el aire,
en el aire de sus sueños...
la ternura...
simple y clara...
llana y pura...
la ternura.

Cuántas veces abrumados por el peso de la prisa,
en el circo cotidiano, nos dejamos atrapar...
nos hacemos desertores del calor de una sonrisa
y alteramos los valores, de vivir por perdurar.
Y seguimos avanzando
por la cuerda de la vida
y olvidada, mientras tanto,
va quedándose dormida...
la ternura...

Como tregua en el desierto,
como fuente de agua fresca,
como faro y como puerto
cuando arrecia la tormenta...
la ternura...
simple y clara...
llana y pura...
la ternura.