Serás un triunfador

Serás un triunfador… cuando el egoísmo no limite tu capacidad de amar.

Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte por el qué dirán.

Cuando tus acciones sean tan concisas en duración como largas en resultados.

Cuando puedas renunciar a la rutina sin que ello altere el metabolismo de tu vida.

Cuando sepas distinguir una sonrisa de una burla, y prefieras la eterna lucha que la compra de la falsa victoria.

Cuando actúes por convicción y no por adulación.

Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder tu humildad.

Cuando sepas perdonar tan fácilmente como ahora te disculpas.

Cuando puedas caminar junto al pobre sin olvidar que es un hombre, y junto al rico sin pensar que es un dios.

Cuando sepas enfrentar tus errores tan fácil y positivamente como tus aciertos.

Cuando halles satisfacción compartiendo tu riqueza.

Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pide palabras, y tu ausencia a quien no te aprecia.

Cuando ya no debas sufrir por conocer la felicidad y no seas capaz de cambiar tus sentimientos o tus metas por el placer.

Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean, sino en Dios y en tu propia persona.

Cuando aceptes los errores, cuando no pierdas la calma, entonces y sólo entonces, serás… ¡UN TRIUNFADOR!

QUEDA PROHIBIDO – Alfredo Cuervo Barrero

¿Qué es lo verdaderamente importante?
Busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira se puede vivir,
es cada uno quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.

A veces el problema es que decimos adiós, pero dejamos la puerta abierta

Muchos nos podemos ver identificados en estos casos, en los cuales no terminamos de dar fin a un ciclo en nuestras vidas. Dejamos abierto un espacio, dándole cabida a cualquier tipo de interacción.

Esto lo hacemos por múltiples motivos, pero normalmente podemos identificar los siguientes:
No queremos dar algo por terminado.
Tenemos la esperanza de retomar una relación.
Pretendemos un tipo de relación diferente a partir de la que hemos dejado.
Tememos arrepentirnos a posterior.
Pretendemos guardar la oportunidad de respaldo.

Sea cual fuese el motivo, no es saludable dejar las puertas abiertas en algo que damos por terminado.

La vida da muchas vueltas, quizás hasta nos coloque dándonos una segunda oportunidad con algo o alguien de nuestro pasado. Pero si esto ocurre, resultará mejor cuando los que estamos involucrados hemos cerrado nuestros ciclos y hemos decidido abrir uno nuevo, que cuando es la continuación de algo a lo que nunca supimos dar cierre.

Cuando no podemos cerrar capítulos, esa puerta abierta se ve obstaculizada. No podemos disfrutar de nuevas oportunidades, estamos en constante comparación y hasta en un conflicto interno, tratando de decidir qué resulta más conveniente para nuestras vidas.

El dejar abierta la posibilidad puede traernos muchos conflictos, pero pueden llegar a doler más cuando solo una de las partes se ha inclinado por esta posibilidad (en el caso de que se tratase de relaciones), mientras que la otra, ya da por terminado todo y le abre paso a lo nuevo que tiene la vida para ofrecerle.

Quien tiende a dejar puertas abiertas, no solo lo hace con una, sino que normalmente lo hace con la mayoría de sus vivencias. Como no asume un cierre de ciclos, es bastante probable que se pierda los puntos positivos, en donde se digieren los aprendizajes, donde las personas se renuevan, se comprometen consigo mismas y buscando la posición de mayor comodidad, terminan por perder las oportunidades que nos brinda el poder cambiar de historia.

Raras veces estaremos completamente seguros de estar tomando las decisiones más convenientes en nuestras vidas, pero la respuesta ante la duda no debe ser el ir por la vida pronunciando “adioses”, que no van acompañados por un cierre de puertas.

Cada decisión tiene una consecuencia y debemos ser valientes para asumir inclusive que nos equivocamos y en todo caso enmendar lo que consideramos un error. Sin embargo, a esto le podremos siempre sacar mayor provecho que al hecho de dejar oportunidades abiertas cuando ya hemos decidido decir adiós.

                                            Por: Sara Espejo

ALBERTO CORTEZ – La ternura

La ternura es una mano que se extiende en el vacío
donde a veces nos hundimos por aquello de vivir,
convirtiendo en mariposas, la rutina y el hastío
y sembrándonos de rosas, los caminos a seguir.
La ternura es la pintura de un chiquillo y un
anciano,
comentándose la vida, de su tiempo, cada cual...

Uno lleno de experiencia por las cosas que ha pasado
y otro lleno de impaciencia, por las cosas que
vendrán.

Es la abuela que entreteje
¡sabe Dios, cuántas vivencias!
mientras mece que te mece,
punto a punto su existencia...

Es la voz de los amantes,
cuando se hablan en silencio,
mientras flotan por el aire,
en el aire de sus sueños...
la ternura...
simple y clara...
llana y pura...
la ternura.

Cuántas veces abrumados por el peso de la prisa,
en el circo cotidiano, nos dejamos atrapar...
nos hacemos desertores del calor de una sonrisa
y alteramos los valores, de vivir por perdurar.
Y seguimos avanzando
por la cuerda de la vida
y olvidada, mientras tanto,
va quedándose dormida...
la ternura...

Como tregua en el desierto,
como fuente de agua fresca,
como faro y como puerto
cuando arrecia la tormenta...
la ternura...
simple y clara...
llana y pura...
la ternura.

POR TI VOLARÉ en Violín! …Camino Al Altar (Poema: Camilo Ponce)

Cuando vivo solo
Sueño un horizonte
Falto de palabras.
En la sombra y entre luces
Todo es negro para mi mirada
Si tu no estás junto a mí…aquí


En tu mundo
Separado del mio por un abismo.
Oye
Llámame
Yo volaré
A tu mundo lejano

Por ti volaré
Espera que llegaré
Mi fin de trayecto eres tú
Para vivirlo los dos
Por ti volaré
Por cielos y mares
Hasta tu amor.
Abriendo los ojos por fin
Contigo viviré

Cuando estás lejana
Sueño un horizonte
Falto de palabras.
Y yo sé que simpre estás ahí, ahí,
Una luna hecha para mí,
Siempre iluminada para mí,
Por mí, por mí, por mí

Por ti volaré
Espera que llegaré
Mi fin de trayecto eres tú
Contigo yo viviré
Por ti volaré
Por cielos y mares
Hasta tu amor.
Abriendo los ojos por fin
Contigo yo viviré.

Por ti volaré
Por cielos y mares
Hasta tu amor.
Abriendo los ojos por fin
Contigo yo viviré.
Por ti volaré…

 

Mi decisión

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Todo está en silencio. Es temprano. Mi café está caliente. El cielo aún está negro. El mundo sigue durmiendo, el día se aproxima. En pocos momentos llegará el día. Se acercará rugiendo por la vía al levantarse el sol. La quietud de la madrugada, se tornará en el ruido del día. La calma de la soledad se reemplazará por el golpeteo rítmico del paso de la raza humana.

Al refugio de la temprana mañana, lo invadirán las decisiones que deban tomarse y las obligaciones que deban cumplirse. Durante las próximas doce horas quedaré expuesto a las exigencias del día. Ahora es el momento en que debo tomar una decisión.

Por causa del Calvario, tengo la libertad de decidir. Así que decido.

Elijo el amor… Ninguna ocasión justifica el odio; ninguna injusticia autoriza la amargura. Elijo el amor. Hoy amaré a Dios y lo que Dios ama. Elijo el gozo… Invitaré a mi Dios para ser el Dios de la circunstancia. Rehusaré la tentación de ser cínico… la herramienta del pensador perezoso.

Rehusaré considerar a las personas como menos que seres humanos, creados por Dios. Rehusaré ver en los problemas algo menos que una oportunidad de ver a Dios. Elijo la paz… Viviré habiendo sido perdonado. Perdonaré para que pueda vivir. Elijo la paciencia… Pasaré por alto los inconvenientes del mundo. En lugar de maldecir al que ocupa el sitio que me corresponde, lo invitaré para que así lo haga en lugar de quejarme porque la espera es demasiado larga, agradeceré a Dios por un momento para orar. En lugar de cerrar mi puño ante nuevas tareas asignadas, las encararé con gozo y valor.

Elijo la amabilidad… seré amable con los pobres, pues están solos. Amable con los ricos, pues tienen temor. Y amable con los malvados, pues de tal manera me ha tratado Dios.

Elijo la bondad… Prefiero estar sin un peso, antes que aceptar uno de manera deshonesta. Prefiero ser ignorado antes que jactarme. Prefiero confesar antes que acusar.

Elijo la fidelidad… Hoy guardaré mis promesas. Mis acreedores no se lamentarán de su confianza. Mis asociados no cuestionarán mi palabra. Mis hijos nunca tendrán temor de que su padre no regrese a casa.

Elijo la mansedumbres Nada se gana por la fuerza. Elijo ser manso. Si levanto mi voz, que sólo sea en alabanza. Si cierro mi puño, que sólo sea en oración. Si hago exigencias, que sólo sean a mí mismo. Elijo el dominio propio… Soy un ser espiritual.

Luego de que haya muerto éste cuerpo, mi espíritu remontará vuelo. Me niego a permitir que lo que se va a podrir, gobierne lo eterno. Elijo el dominio propio, sólo me emborracharé de gozo. Sólo me apasionará mi Fe. Sólo Dios ejercerá influencia sobre mí.

Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio. A éstos encomiendo mi día. Si tengo éxito daré gracias. Si fallo, buscaré su gracia.

Y luego cuando este día haya acabado, pondré mi cabeza sobre la almohada y descansaré.

 Autor: Max Lucado (Libro “Cuando Dios susurra tu nombre”

DE CÓMO ESTABA LA LUZ… – Luis Rosales

Estamos en Navidad - We are at Christmas - Nous sommes à Noël

1moseluz

El sueño como un pájaro crecía
de luz a luz borrando la mirada;
tranquila y por los ángeles llevada,
la nieve entre las alas descendía.

El cielo deshojaba su alegría,
mira la luz el niño, ensimismada,
con la tímida sangre desatada
del corazón, la Virgen sonreía.

Cuando ven los pastores su ventura,
ya era un dosel el vuelo innumerable
sobre el testuz del toro soñoliento;

y perdieron sus ojos la hermosura,
sintiendo, entre lo cierto y lo inefable,
la luz del corazón sin movimiento.

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A la sombra de la Navidad

Cooperación con Alegría, el blog de Iñaki Alegría

IMG_3921 (2)A la sombra de la Navidad

A la sombra de la Navidad

Las calles se llenan de luz de pago, de música sin melodía, de felicidad pintada y comprada; por dónde deambulan cuerpos esclavizados a la sombra de la luz bajo una música que impide escuchar el silencio de la melodía interior, comprando felicidad a la fuerza olvidando la verdadera felicidad.

Las sombras se alargan hacia el infinito, ahogando los corazones que permanecen en la oscuridad. Los cuerpos hacen sombra al corazón, la luz exterior no puede atravesar la piel humana.

Cuerpos perdidos, comprando felicidad obligada, trabajando para poder comprar más, y alzando muros en torno al corazón para que nadie tenga la osadía de robar la felicidad que con tanto esfuerzo y trabajo una ha conseguido comprar.

Vidas encerradas en sí mismas que ven al  prójimo como un adversario, como un competidor que quiere robarles la felicidad.

Inventando fronteras…

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