7 reglas básicas de vida

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1. Haz las paces con tu pasado. Así podrás vivir tranquilo tu presente.
2. Lo que otros piensen de ti, no es de tu importancia.
3. El tiempo lo cura casi todo. Dale tiempo.
4. Nadie es el responsable de tu felicidad. Solo tú.
5. No te compares con los demás y deja de juzgar. No tienes idea de lo que carga cada uno.
6. Deja de pensar tanto. Está bien no tener todas las respuestas, estas irán llegando a ti poco a poco.
7. Sonríe. No posees todos los problemas de este mundo.

CANCIÓN DE INVIERNO – Juan Ramón Jiménez.

 

Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas.
Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada…
Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.

Unas sencillas palabras de afecto

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Cierto día, una maestra pidió a sus alumnos que escribieran el nombre de cada compañero de clase y, junto al nombre, la cosa más linda que pudieran decir de cada uno de ellos. Luego, durante ese fin de semana, la maestra puso el nombre de cada uno de sus alumnos en hojas separadas de papel y copió en ellas todas las cosas lindas que cada uno de sus compañeros había escrito. El lunes entregó a cada alumno su lista y casi inmediatamente toda la clase estaba sonriendo.

“¿Es verdad?”, escuchó como alguien susurraba, “yo nunca supe que podía significar algo para alguien”… y “Yo no sabía que mis compañeros me querían tanto”…

Años más tarde uno de los estudiantes murió en Vietnam y la maestra asistió a su funeral. En la iglesia estaban sus compañeros de clase y la maestra fue la última en acercarse al ataúd. Mientras estaba allí, uno de los soldados de la guardia de honor se acercó a ella y le preguntó:
– “¿Era usted la profesora de Marcos?”

– “Sí”, le respondió.
– “Marcos hablaba mucho acerca de usted”, le dijo el soldado.

Después del funeral la mayoría de los compañeros de Marcos fueron juntos a comer con los padres de Marcos y la profesora. El papá, sacando una billetera, dijo a la profesora:
– “Queremos mostrarle algo, lo encontraron en la ropa de Marcos. Pensamos que usted lo reconocerá”, y abriendo la billetera, sacó cuidadosamente un pedazo de papel remendado y muy gastado por el uso.

Era la hoja en la que ella había registrado todas las cosas lindas que los compañeros de Marcos habían escrito acerca de él.

– “Gracias por haber hecho lo que hizo”, dijo la madre de Marcos, “como usted ve, Marcos lo guardaba como un tesoro.”

Los compañeros de Marcos comenzaron a juntarse alrededor de la maestra… Carlos sonrió y dijo tímidamente: “Yo todavía tengo mi lista, está en mi diario”.

La esposa de Felipe dijo: “Felipe me pidió que pusiera el suyo en nuestro álbum de boda”.

Entonces Victoria, otra de sus compañeras, metió la mano en su cartera y sacando su billetera, mostró al grupo su gastada y arrugada lista: “Yo la llevo conmigo todo el tiempo”.

La maestra, con los ojos llenos de lágrimas, les dijo: “¡No imaginaba que unas sencillas palabras de afecto escritas en una hoja de papel podían haber calado tan hondo!”

Ellos no me explicaron que crecer consistía en la suma de pequeñas y grandes cosas, que sólo los mayores entendían…

Ellos no me explicaron que una lágrima, no es simplemente una gotita de agua que desborda los ojos, que sentirse herido no es solamente mirar cómo brota la sangre…

Ellos no me explicaron por qué las heridas del alma los médicos no pueden efectuarle un vendaje, ni sanarlas…

Ellos no me explicaron, que crecer no es solamente pararnos frente a un espejo y observar cómo cambia nuestro cuerpo, o escribir «Te quiero» en el cristal empañado de una ventana…

Ellos no me explicaron que crecer significa vivir día a día con pruebas y desafíos que no podemos resolver por nuestra propia cuenta…

Ellos no me explicaron por qué hay un sabor amargo en cada respuesta ¿Por qué el egoísmo, por qué las guerras, por qué tantas absurdas injusticias?…

Ellos no me explicaron que no debo tener confianza en los hombres para sanar los dolores del alma…

Ellos no me explicaron que hay un Dios real y vivo, que puede morar en mi corazón si se lo permito…

Gracias a Dios pude aprender que aún siendo adulto puedo volver a disfrutar como un niño, por Su amor eterno…

REGANDO MI JARDÍN

 

Había una joven muy rica, que tenía todo: un hogar, un marido maravilloso, hermosos hijos, un empleo que le daba muchísimo bienestar económico, una familia unida. Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y sus quehaceres le ocupaban todo el tiempo y su vida siempre estaba deficitaria en algo.
Si el trabajo le consumía tiempo, ella lo quitaba de los hijos;, si surgían problemas ella dejaba de lado al marido… Y así, las personas que ella amaba eran siempre dejadas para después.
Hasta que un día, su padre, un hombre sabio, le dio un regalo: una flor rarísima, de la cual sólo había un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo: Hija, está flor te va a ayudar mucho, ¡más de lo que ahora te imaginas!
Tan solo tendrás que regarla y podarla de vez en cuando y, a veces, conversar un poco con ella; y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y esas maravillosas flores. La joven quedó muy emocionada, a fin de cuentas, la flor era de una belleza sin igual.
Pero el tiempo fue pasando, los problemas surgieron, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor. Ella llegaba a casa, miraba la flor y las flores todavía estaban allí, no mostraban señas de flaqueza o muerte, simplemente ‘estaban allí’, lindas perfumadas. Entonces ella pasaba de largo.
Hasta que un día, sin más ni menos, la flor murió. Ella llegó a casa ¡y se llevó un susto! La flor estaba completamente muerta, su raíz estaba reseca, sus flores caídas y sus hojas amarillas. La joven lloró mucho, y contó a su padre lo que había ocurrido.

Su padre entonces respondió: Yo ya me imaginaba que eso ocurriría, y no te puedo dar otra flor, porque no existe otra flor igual que esa, ella era única, al igual que tus hijos, tu marido, tu familia, tus amigos. Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero tú tienes que aprender a regarlos, podarlos y darles atención, pues igual que la flor, los sentimientos también mueren. Te acostumbraste a ver la flor siempre allí, siempre florida, siempre perfumada y te olvidaste de cuidarla.

¡Cuida a las personas que amas!

Hay días en nuestra vida

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Hay días en nuestra vida, que nos cuesta sonreir; en que las horas, no pasan como de costumbre, sino que pesan, duelen. Y la reflexión y la confusión, no te llevan a ningún lado.
Es como si nuestra alma, se hubiera ido fuera de nosotros. Que no encontráramos dentro nuestro, ningún espacio donde exista paz.

Y preguntamos ¿por qué tener que sufrir en la vida?, para luego comprender que:
Sufrir es aprender; y aprendiendo, se empieza a crecer; y creciendo, a sentirse mejor; y al sentirse mejor, se puede mirar hacia atrás; y mirar hacia atrás, es como ver una escena ya terminada.
Todo termina, algún día.

Y se puede mirar hacia adelante, para comenzar nuevamente. Y cuando se llega a ese momento, es posible abrazarse a uno mismo, encontrarse y sonreir.

En la vida, hay muchos momentos difíciles, pero todo termina algún día, y las horas se llenan de luz y de vida, y el viento comienza a soplar a tu favor.

Todos los que compartimos este momento, deseamos, sinceramente, lo mejor, y esperamos que el viento, sople, nuevamente, a favor.

 

Cómo aprender a decir que NO

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1.- Sé asertivo.
2.- Sé empático, no simpático.
3.- Acepta que no puedes con todo.
4.- Sé rotundo sin ser agresivo.
5.- Evita la expresión “es que” después de un NO.
6.- Entrena el NO.
7.- No tengas miedo.
8.- Mantén un lenguaje corporal firme.
9.- Discúlpate sólo lo necesario.
10.- Procura un NO cerrado, sin opciones.

Querido yo

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Querido yo, Por favor, deja de volver con las personas que te hacen sufrir.
Recuerda que las habías eliminado de tu vida por algo.
Seguirán tocando a tu puerta, pero no es tu obligación dejarlos entrar.
Cada vez que cometes este error, todo se repite y te quedas estancado en una situación desagradable.
¡MERECES RESPETO! Claro que nadie es perfecto, pero las personas que rompen tu corazón una y otra vez, no dejan que sane.
Llegó la hora de aprender a renunciar a todo lo que no te hace feliz ni contento.
Créeme, yo te conozco mejor que nadie.

Eric Clapton – Tears In Heaven

Lágrimas en el cielo

Dirías mi nombre, si me ves en el cielo?
Sería lo mismo, si te veo en el cielo?

Debo ser fuerte y continuar
porque se que no correspondo al cielo.

Agarrarías mi mano, si me ves en el cielo?
Me ayudarias a pararme, si me ves en el cielo?

Encontraré mi salida atravez de la noche y del día,
porque sé que no me puedo quedar aqui en el cielo.

El tiempo puede tirarte,
El tiempo puede vencer tus rodillas,
El tiempo puede rompre tu corazón,
Estuviste pidiendo por favor? Pidiendo por favor?

Detrás de la puerta,
Hay paz, estoy seguro,
y sñe que no habrá mas lágrimas en el cielo.

Sabrías mi nombre, si te veo en el cielo?
Sería lo mismo, si te veo en el cielo?

Debo ser fuerte y continuar,
porque se que no correspondo aqui en el cielo.

Poema de la Amistad

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No puedo darte soluciones para todos los problemas de
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me
lo pides.

No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para
crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti…

En estos días me puse a recordar a mis amistades mas
preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.

Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pense en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.

Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.

Gracias por ser mi amigo.

POEMA DE LA AMISTAD ATRIBUIDO A JORGE LUIS BORGES