Convivimos

1352074736852-no_bullying_circle-1

Durante nuestra vida convivimos, muchas veces con sensaciones, sin quererlas o desearlas, pero también con otras que no valoramos en la medida que se merecen.

Convivimos con: la angustia, el dolor, la duda, la soledad, la ansiedad, la mentira, el temor, el rechazo, el desprecio, la venganza la propia y la ajena, con el silencio, con el mal, con el rencor, con la rutina, con los desencantos, con los prejuicios, con la falta de humildad, con la ausencia de valores y principios, con la crítica nuestra y la de ellos, con la ingratitud, con soberbia de los inútiles que no pueden amar, con la incomprensión, con la inseguridad, con la falta de ilusión, con el conformismo, con el odio, con el olvido, con la pérdida, con la falta de libertad, con el pasado sin resolver, con la indiferencia, con los malos pensamientos, sin el perdón, con la envidia del otro y la de uno, con la falta de Fe, sin un rumbo a seguir, con la impaciencia, con el mal humor de uno y el de los demás, con la impotencia de no poder, con el aburrimiento, con la palabra demás…

Pero, siempre hay un pero, también convivimos, con el humor, con la alegría, con la risa de uno y la de los demás, con los colores que nos traen paz y armonía, con el sol que nos da energía, con la lluvia que no nos molesta, de las caminatas por la tarde, con las sorpresas agradables, con las primeras brisas de primavera y con cada una de las estaciones del año que nos enseñan entre otras cosas, no todo es frío o calor, con la posibilidad de conocer la felicidad, de dar amor y de ser correspondido, con la búsqueda de la verdad, con la imaginación, con el bien, con un futuro mejor construido por uno, con el cariño, con el amor, con los afectos, con los abrazos, con las caricias, con la amistad, con charlas placenteras con amigos, con el compañerismo, con la lealtad, con la Fe, con proyectos posibles e imposibles, con las distintas manifestaciones del arte, con la lectura, la música que nos transporta a lugares que uno solo conoce, con fragancias y perfumes que nos dan lugar al placer, con los recuerdos nostálgicos, y con el otro…

Uno, siempre uno, será el que finalmente decida con que quiere convivir…

Acuérdate de lo bueno

tumblr_nzj0ialYf41rdg7efo1_540

Cuando el cielo esté gris, Acuérdate cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío,

Piensa en un sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una derrota,

Acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor,

Revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho, los besos que te han dado, los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han emanado.

Si esto has tenido.

Lo podrás volver a tener y lo que has logrado, lo podrás volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo de los demás; desecha los recuerdos tristes y dolorosos, no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad.

Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontanea que se te dió

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive el bien.

Allá en tu mente están guardadas todas las imágenes.

Y solo tú decides cuáles has de volver a mirar…

El miedo a todo

hqdefault

Nada esclaviza más que temer por acontecimientos que pueden llegar a pasar en el futuro.

Como casi todas las emociones negativas, los miedos producen un estado de inmovilidad.

Los más frecuentes en estos tiempos tienen que ver con la inestabilidad, la ruina y la pérdida del trabajo: avatares sobre los cuales difícilmente podamos ejercer algún control.

Sí podemos ahuyentar el miedo reemplazándolo por un pensamiento constructivo o por el convencimiento de que aquello que tememos no se producirá.

Llegado el momento, los problemas deben enfrentarse con serenidad, porque el pánico impide razonar y, en consecuencia, actuar.

Mucha gente que ha pasado por experiencias similares reconoce que la catástrofe tan temida resultó menos terrible en la realidad de lo que imaginaba.

En circunstancias límites, desarrollan anticuerpos contra la parálisis del miedo y estuvieron en condiciones de defenderse.

Si la fe y la confianza se unen a nuestra voluntad de acción, siempre podremos rehacer la historia de nuestros días. La confianza además suele tener efectos altamente positivos: nos impulsa a protagonizar lo que deseamos. Si una madre tranquila transmite seguridad a su hijo, éste recordará cumplir con las normas de tránsito y evitará dar ese paso alocado que puede llevarlo al desastre.

Si imaginamos nuestra propia felicidad como si estuviéramos viéndola en una pantalla, es muy posible que la transformemos en realidad. También podemos transmitir buenas ondas a quienes nos rodean.

Tu mayor tesoro

para-reflexionar-tu-mayor-tesoro-6-638

Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena. Pensaba de esta forma:

“Si tuviera un auto nuevo, sería feliz”
“Si tuviera una casa grande, sería feliz”
“Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”
“Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”.

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera….”.

AsÍ lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso.

¿Te imaginas cuántos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñando y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca.

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar, te darás cuenta cuán afortunado eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.

“La felicidad no depende de lo que nos falta, sino del buen uso que hacemos de lo que tenemos”

Un clavo saca otro clavo

un-clavo-saca-a-otro-clavo-1

Hubo una vez un hombre que pensaba en cómo sacar un clavo de una tabla gruesa de madera, pues no tenía tenazas, sólo un mazo con otros clavos.

Pasó mucho rato tratando de encontrar la manera de sacarlo y cuando iba a desistir se le ocurrió una idea.

Tomó otro clavo y la clavó sobre la punta del que quería sacar y de esta forma el primer clavo salió del otro lado de la tabla.

A veces tenemos un odio, un dolor, un resentimiento que hemos estado tratando de sacar de nuestros corazones y no hemos podido por lo arraigado que se encuentra. Existen otros clavos que podemos usar para sacar esos primeros que nos lastiman tanto:

-El Rencor con el Perdón…

-El Odio con el Amor…

-La Tristeza con la Alegría…

-La Inseguridad con la Confianza…

-La Ira con la Paz…

-La Autolástima con la Aceptación…

¿Cuál es el “clavo” que no has podido sacar? No importa cual sea, debes saber que tú ¡no tienes por que tenerlo clavado!

Vive tu dolor con esperanza

11

El túnel más largo y más oscuro se hace un camino llevadero, cuando sabes que al final te aguarda una salida hacia la luz.

Las arenas ardientes del desierto se tornan un camino alentador, cuando peregrinas sobre ellas con la esperanza segura de alcanzar el oasis reparador.

Todo sufrimiento se hace más soportable, si lo vives mirando hacia el futuro, con la seguridad de que un día dejarás de padecerlo. Mejor aún si puedes vivir la esperanza mayor, la que llega más allá del tiempo, y supera el dolor de la última pérdida, la muerte, con la promesa de una Vida Plena.

Tus dolores y tus penas no dejarán de ser tales, pero los vivirás con menos sufrimiento, si los iluminas desde tu futuro, con la luz de la esperanza.

¿Por qué el dolor?… ¿Por qué a mí?… ¿Por qué…?

Por el camino de los “¿por qué?”, te agotarás en el camino de una búsqueda desesperanzada, sin nunca encontrar la respuesta final y tranquilizadora.

Tu rebelde empecinamiento en pretender explicar lo inexplicable y en comprender lo incomprensible, te llenará de resentimientos; y en vez de disminuir tus penas, aumentarás tus padecimientos.

Si aprendes a sufrir, terminarás aceptando que el dolor te enfrenta con un misterio insondable, ante el que tu actual capacidad de comprensión te deja en la oscuridad y sin respuesta.

No detengas tu marcha, pretendiendo encontrar una explicación para cada bache del camino; mejor sortéalo, para seguir andando hacia la meta.

Auto- René Trossero

Perfeccionismo

perfeccionismo

Una de las virtudes-defecto que mayor miedo me producen es el perfeccionismo.

Es una virtud porque, evidentemente, lo es el tender a hacer las cosas perfectas y es un defecto porque no suele contar con la realidad de que lo perfecto no existe en este mundo, que los fracasos son parte de toda vida, que todo el que se mueve se equivoca alguna vez.

He conocido en mi vida muchos perfeccionistas. Son, desde luego, gente estupenda. Creen en el trabajo bien hecho, se entregan apasionadamente a hacer bien las cosas, e incluso llegan a hacer magníficamente la mayor parte de las tareas que emprenden.

Pero son también gente un poco neurótica. Viven tensos. Se vuelven cruelmente exigentes con quienes no son como ellos. Y sufren espectacularmente cuando llega la realidad con la rebaja y ven que muchas de sus obras, a pesar de todo su interés se quedan a mitad de camino.

Por eso me parece que una de las primeras cosas que deberían enseñarnos de niños es a equivocarnos.

El error, el fallo, es parte de la condición humana, hagamos lo que hagamos, habrá siempre un coeficiente de error en nuestras obras.

No se puede ser sublime a todas horas. El genio más genial pone un borrón y hasta el buen Homero dormita de vez en cuando.

Así es como, según Maxwel Brand “todo niño debería crecer con la convicción de que no es una tragedia ni una catástrofe cometer un error”. Por eso en las personas siempre me ha interesado más el saber cómo se reponen de los fallos que el número de fallos que cometen.

Ya que el arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de saber levantarse y seguir el camino emprendido.

Temo por eso la educación perfeccionista. Los niños educados para arcángeles se pegan luego topetazos que les dejan hundidos para largo tiempo. Y no pequeño porcentaje de amargados de este mundo surge del clan de los educados para la perfección.

Los pedagogos dicen por eso que es preferible permitir a un niño que rompa alguna vez un plato y enseñarle luego a recoger los pedazos, porque “es mejor un plato roto que un niño roto”.

Es cierto. No existen hombres que nunca hayan roto un plato. No ha nacido el genio que nunca fracase en algo.

Lo que si existe es gente que de sus errores sólo saca amargura y pesimismo.

Y sería estupendo educar a los jóvenes en la idea de que no hay una vida sin problemas, pero lo que hay en todo hombre es capacidad para superarlos. No vale realmente la pena llorar por un plato roto, se compra otro y ya está.

Lo grave es cuando por un afán de perfección imposible, se rompe un corazón. Porque de eso… no hay repuesto en los mercados..

Aprendí que la distancia causa nostalgia, pero nunca olvido
que no importa lo que suceda, la vida continúa y mañana será mejor.
que la vida, a veces, nos da una segunda oportunidad.
que vivir no es sólo recibir, también es dar.
que siempre que decido algo con el corazón abierto, generalmente acierto.
que diariamente necesito llegar y tocar a alguien sentir una mano amiga, 

recibir un abrazo afectuoso.