EL VALOR DE UNA SONRISA

Una sonrisa no cuesta nada, y en cambio, Cuánto da:  Enriquece a quien la recibe sin empobrecer a quien la otorga.

Una sonrisa es cosa de un momento, y sin embargo casi siempre perdura en la memoria .
Nadie hay que sea tan rico ni poderoso que pueda pasearse sin una sonrisa, y nadie es tan pobre que no pueda ser enriquecido asimismo con una sonrisa. 

Crea y protege la buena suerte en los negocios y es la enseña más preciada de la amistad.
Brinda descanso al fatigado, entusiasmo al abatido, alegría el triste, y es el antídoto natural mejor que existe contra las dificultades. 

Sin embargo, la sonrisa es algo que no puede ser comprado,
mendigado, ni tampoco se puede pedir como préstamo,
porque es un don que no tiene valor , sino hasta el momento en que se prodiga espontáneamente.. 

Hay seres tan cansados de la vida, que ya no pueden otorgar sonrisas.

Démosle a ellos una de las nuestras, porque no hay nadie que más la necesite que aquellos que ya no tienen sonrisas que ofrecer

Gustavo Adolfo Bécquer

¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y, a su beso de lumbre,
brillar las olas y encenderse el aire!

¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume aspirar hasta saciarse!

¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!

Qué hermoso es cuando hay sueño,
dormir bien… y roncar como un sochantre
y comer… y engordar… ¡y qué desgracia
que esto sólo no baste!.

De tanto perder aprendí a ganar.
De tanto llorar se me dibujó esta sonrisa.
Conozco tanto el piso que solo miro el cielo.
Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.
Me asombra tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo.
Tuve que sentir la soledad para aprender a acompañarme…
Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a esperar que me pidan ayuda.
Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.
Vi tantas liebres correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido…

Para las personas que quieren saber mi edad…

Les digo que estoy en la edad de:

No querer batallar con personas que me den problemas que se pueden evitar, no quiero que me digan lo que tengo que hacer sin que me den argumentos validos…

Que soy celosa con mi tiempo y espacio, que amo a los mios y no consentiré que les hagan daño… Estoy en una edad donde deseo que se me ame con toda la fuerza y pasión que caracteriza a una persona inigualable…

Pido lo que doy, de esa misma manera amo yo.

En una edad donde lo que quiero lo pido y lo que no quiero no tengo el menor reparo en rechazarlo…. Esa es mi edad !!!!!

“Sólo existe el amor. Las otras cosas nobles apenas sirven para dignificarlo….Algunos hombres jamas lo encuentran. Para otros es apenas una estrella fugaz que ilumina un año, un mes, una semana o un día en sus vidas. Pero ese destello efímero da significado a la existencia toda. Bienaventurado el que puede sentir en su carne y en su espíritu el fuego de esa chispa” ― Alejandro Dolina

 

«NO LES DEJO MI LIBERTAD, SINO MIS ALAS»

 

corazon-de-pajaros-en-libertad

“Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo
sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil,
un puñado de semillas y unas manos fuertes
labradas en el barro y en el viento.

No les dejo el fuego ya prendido
sino señalado el camino que lleva al bosque
y el atajo a la mina de carbón.

No les dejo el agua servida en los cántaros,
sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana,
y unas nubes que a veces llueven.

No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia,
sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo,
en los montes y en los ríos abiertos.

No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal,
sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas.

No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo,
sino el firmamento habitado por estrellas,
y unas palmas verdes que miran a occidente.

No les dejo un fusil con doce balas,
sino un corazón, que además del beso sabe gritar.

No les dejo lo que pude encontrar,
sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar.

No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas.
No les dejo el amor entre las manos,
sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde
la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara.
No les dejo mi libertad sino mis alas.

No les dejo mis voces ni mis canciones,
sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar.
Y que ellos escriban, ellos sus versos,
Como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche.
Que escriban ellos sus versos;
por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas…”

– Gloria Inés Arias de Sánchez