Reflexión

Aún quedan muchas cosas por hacer
antes de que las fuerzas
nos abandonen al amanecer:

Dejar que la luna se ponga guapa
y que se esparzan por el mundo
los compromisos solidarios.

Trabajar para que se descubran
yacimientos de abrazos
donde dar y recibir ternura
y hacer que se evaporen las excusas
para no sonreírle a la vida.

Lanzar al aire semillas
para besar labios que deseen
ser besados por un sueño
y debatir con la conciencia
la mejor manera de llegar a la noche
sin traicionarnos demasiado.

Acudir presto al rescate
de unos ojos bañados en lágrimas,
entrelazar los espejos agradeciendo
cuanto nos enriquece la diferencia.

Palpar magnitudes
que tengan que ver con sentimientos,
creer en aquello que a los poderosos
no les interesa que creamos.

Desparramar afanes
que jamás cotizarán en bolsa
y dejar que el amor resuelva las cosas.