Tu vales mucho 

Doña Luna y el Sr. Sol. – Lila Machado Tarre, escritora

Uf por fin, Gracias a Dios, ya usted llegó;
pues es mi hora de partir,
a otros mundos a dar Luz.

Yo ya estaba impaciente,
esperando por usted.
Hoy le doy la bienvenida
por estar a tiempo en su deber.

Doña Luna, buenamente
le da paso al Sr. Sol,
y le dice con voz muy suave,
Tenga suerte usted Sr.

Que ahora yo con mis estrellas
cumpliremos nuestra misión,
alumbrar las noches frías,
con entusiasmo y con mucho amor.

ME PREGUNTAS QUÉ ES UNA MADRE:

Junta el perfume de todas las flores,
y el arrullo de todas las olas;

la firmeza de todas las montañas,
y la inquietud de todos los ríos;

la frescura de todos los valles,
y la mirada de todas las estrellas;

la caricia de todas las brisas,
y el beso de todos los labios.

Todo guardado por Dios en un corazón de mujer:
ESO ES LA MADRE.

 

Reflexión

Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde la forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no esta prohibido amar, que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí duele mucho.
Que las heridas se cierran, que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que cuanto más fuete es el trazo mas se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida forma parte del sexo.
Que el por qué de los niños, tiene un porque.
Que el querer saber de alguien, no es sólo curiosidad.
Que el querer saber todo de todos, es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que autodeterminación, no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debemos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber pedir
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse en definitiva es no quererse.
Que para que nos quieran, debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es apoyar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son más honestas,
Que nadie es más honesto porque no roba.
Que quien roba, no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas, no se está viviendo
Que para sentir la vida, no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y con la mente.
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensibles, y no herirse.
Que herirse no es desangrarse
Que para no ser heridos, levantamos muros
Que quien siembra muros, no cosecha nada
Que casi todos somos albañiles de muros
Que sería mejor construir puentes
Que sobre ellos se va a la otra orilla, y que también se vuelve.
Que volver, no implica retroceder.
Que al retroceder, también se puede avanzar.
Que no por mucho avanzar, se amanece más cerca del sol..

¡Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida!

Autor Walt Whitman

Poema

Estás en mi corazón, y con los ojos del alma te veo, y en cada espacio de mi vida te descubro, estás en mi, y en cada suspiro de mi corazón te siento.

Estás en mis sueños o en esa

rosa que aun no termina de brotar, en el cantar de los pájaros que se parece a la dulce risa que me ofreces tu, estás en la lluvia que cae mojando mi rostro juntándose con algunas lágrimas que brotan de mis ojos al pensar que estás lejos de mi.

Estas en mi, y te siento en el aire que me roza al pasar por mi cara, sé que me contemplas por que por la noche miro las estrellas y veo tu
mirada en cada una de ellas.

Tú, estás en mi vida cada día y mi vida está llena de ti.

Reflexión

Cuando tengas un día gris, te daré un pincel amarillo….
Cuando sientas el corazón roto, siempre tendré vendas…
Cuando necesites callar, me sentaré contigo en silencio…
Cuando tu cielo se nuble, lo rociaré con rayos de sol…
Cando la montaña parezca empinada, te empujaré hacia arriba….
Cuando no puedas dejar de llorar, llevaré pañuelos…
Cuando me necesite, siempre estaré aquí…

 

Y Dios me hizo mujer…

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Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo, ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas y pliegues
y suaves hondonadas, 

y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños, el instinto.

Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen
mujer todos los días,
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Gioconda Belli