Mujer…Soy Mujer…

Soy sol de la mañana, soy agua de deshielo
soy salvaje, soy dócil…, azúcar y veneno.
Soy ángel, duende, diosa; soy demonio, soy clero, 

soy presencia divina, soy cuco de tus sueños.

Soy volátil, corpórea; soy corazón de acero,
soy meta inalcanzable; soy tu muelle… y un puerto
sólo para tus velas…
Evanescente, frágil, soy canto de otro cielo.

Aullido de penumbras… ¡espanto hasta a los muertos!
Soy un hilo del alba, soy fuego en el infierno,
soy madre de la música, soy hija del silencio.

Soy risa, llanto, vida; soy vacío, soy centro,
soy urgencia y espera; soy explosión de sueños.
Tambor en tus pestañas, soy ternura en tus dedos,
soy amor, soy locura, soy pasión, soy cerebro.

Soy verdad, soy mentira;… enigma… ¡y lo celebro!
Soy espíritu al viento, que jamás tendrá dueño
salvo que lo decida…

Soy caricia en las teclas, soy temible en el ruedo,
soy la fiesta que ansía un amante sincero.
Soy dulce en mis mañanas, soy tormenta, soy trueno,
soy lluvia, soy sequía, soy placer y tormento.

No soy buena ni mala, soy mujer, miel de enero,
al mundo le doy hijos y a la tierra… sustento,
para preñar el surco…
Soy trasnoche que ahuyenta un pudor pasajero,
para que un par de frases, sean paridas en verso.

Autor: Tina Bouciguez.

 

ME REFUGIO

Me refugio, en mis propios pensamientos,
me refugio, en la oscuridad de la noche,
saboreando esos intensos momentos,
lejos de cualquier ácido reproche.

Me refugio, bajo las alas del silencio,
me refugio, en el calor de la soledad,
todo aquí es pausado, va mas despacio,
todo adquiere, una mayor intensidad.

Me refugio, bajo el manto de la luna,
me refugio, en el abrigo de la maleza,
no hay para mí, mayor riqueza ni fortuna,
no existe, mayor tesoro ni grandeza.

Me refugio, en el rumor de la lluvia,
me refugio, en la caricia del viento,
en ellos, no existe el rechazo, la repudia,
ellos comprenden, lo que yo siento.

Me refugio, bajo la capa de lo invisible,
me refugio, en las manos de la verdad,
ellos, me hacen ver obvio lo imposible,
ellos, me hacen sentirme en libertad…

 

BESOS AL VIENTO – Angelina Gómez

Sentada en la playa estoy
a solas con mis pensamientos
una suave brisa me acaricia
y lanzo mis besos al viento
pensando en aquel momento.

Ya no estás presente
pero aún te recuerdo
y a veces a solas de nuevo
me encuentro contigo
en la cima de nuestro universo.
.
Y por si acaso pudieran llegarte
lanzo de nuevo,
mis besos, al viento en silencio

SUEÑOS DE NIÑA A MUJER

 Acabo de nacer y cuando crezca

Quiero vivir con gozo la utopía
De intentar el ser algo que merezca
El aprecio y la estima a mi valía.

He nacido mujer en libertad
Y no quiero que humillen mi conciencia…
Mientras pido lo justo y la verdad,
Quiero crecer por dentro y en presencia.

Quiero ser sabia, mientras voy creciendo,
Para saber negar cuando es preciso,
Y afirmar solamente si es debiendo,
Y sin que me someta el compromiso.

Quiero ser madre y dar a otros la vida,
Espero en el milagro de mi entraña,
Quiero querer a un hijo sin medida,
Quiero brindar amor que nunca engaña.

Quiero crecer, ser grande y ser sencilla,
Apreciar lo pequeño de las cosas,
Admirar la celeste maravilla
Y gozar del perfume de las rosas.

Y cuando crezca, quiero fortaleza
Para aguantar el golpe que derriba,
Caliente el corazón, fría la cabeza,
Y adorar al extraño con quien viva.

Y mientras va creciendo este ser vivo,
Pido no se me muera nunca el alma,
Andar en libertad y no en cautivo,
Luchar en temporal, también en calma.

Quiero ser, mientras crezco, generosa,
Una mano tendida al indigente,
Ser, al dar, delicada y amorosa,
Vaciar mi corazón entre la gente.

Quiero ser y crecer en indulgente,
Dar mi brazo a torcer por comprensiva,
Sentir que es siempre justo y conveniente
Ser muy perdonadora y nada altiva.

Quiero comerme el mundo con mi boca,
Y que mis pies no pisen al hermano…
¡Prefiero, mientras crezco, ser la loca,
Loca de amor a todo fiel cristiano!
—.
Quisiera no juzgar y ser juzgada…
(La justicia es un plato delicado).
Y mientras crezco, ser tan ponderada
Que nadie tenga quejas a mi lado.

Y cuando crezca, yo seré el oído
Que ha de escuchar la duda del que duda
Y ser la voz sutil, sin alarido
Para que el triste a mi consuelo acuda.

Y creceré en saber y en experiencia,
Para que mi palabra sea tu guía,
La luz de tu sentir y tu conciencia,
Para vivir tu vida con la mía.

EMILIO -13 diciembre 2007

 

Reflexión

Era un día soleado de otoño la primera vez que Ana se fijó en que
el abuelo tenía muchísimas arrugas, no sólo en la cara, sino por todas partes.

– Abuelo, deberías darte la crema de mamá para las arrugas.

El abuelo sonrió, y un montón de arrugas aparecieron en su cara.

– ¿Lo ves? Tienes demasiasas – Ya lo sé Ana. Es que soy un poco
viejo. Pero no quiero perder ni una sola de mis arrugas.

Debajo de cada una guardo el recuerdo de algo que aprendí.

A Ana se le abrieron los ojos como si hubiera descubierto un tesoro, y
así los mantuvo mientras el abuelo le enseñaba la arruga en la que
guardaba el día que aprendió que era mejor perdonar que guardar rencor, o
aquella otra que decía que escuchar era mejor que hablar, esa otra
enorme que mostraba que es más importante dar que recibir o una muy
escondida que decía que no había nada mejor que pasar el tiempo con los niños…

Desde aquel día, a Ana su abuelo le parecía cada día más guapo, y con cada
arruga que aparecía en su rostro, la niña acudía corriendo para ver qué nueva
lección había aprendido. Hasta que en una de aquellas charlas, fue su abuelo
quien descubrió una pequeña arruga en el cuello de la niña:

– ¿Y tú? ¿Qué lección guardas ahí?

Ana se quedó pensando un momento. Luego sonrió y dijo

– Que no importa lo viejito que llegues a ser abuelo, porque…. ¡te quiero!

EL NIÑO Y EL PERRO.

El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta en el que se leía:

“Cachorritos en venta”

Esta clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:

– “¿Cuál es el precio de los perritos?”.

El dueño contesto:
– Entre cuarenta y cincuenta euros”.

El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas. Solo tengo cinco euros… ¿puedo verlos?.

El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió una perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba.

– ¿Qué le pasa a ese perrito?, preguntó.

El hombre explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.

El niñito se emocionó mucho y exclamó:
– “Ese es el perrito que yo quiero comprar”.

Y el hombre replicó:

– “No, tu no vas a comprar ese cachorro, si tu realmente lo quieres, yo te lo regalo”

Y el niñito se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo;

-No. Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo pagaré el precio completo.

De hecho, le voy a dar mis cinco euros ahora y cinco cada mes hasta que lo haya pagado completo.

El hombre contestó:
– “Tu en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo”. Él nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos.

El niñito se agachó y se levantó el pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:

– “Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y mis padres no me quieren menos que a mis hermanos”.

El hombre estaba ahora mordiéndose los labios, y sus ojos se llenaron de lágrimas…sonrió y dijo:

– “Hijo, solo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú”.

 

“Enseñarás a volar – Madre Teresa De Calcuta

“Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.

Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.”

Madre Teresa De Calcuta

No te rindas, AMIGO!!!

No te rindas, aún estás a tiempo de abrazar la vida y comenzar de nuevo, aceptar tu sombra, liberar el lastre y retomar el vuelo.

No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, abrir las esclusas, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque yo te quiero, porque existe el vino y el amor es cierto, porque no hay herida que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos, bajar el puente y cruzar el foso, abandonar las murallas que te protegieron, volver a la vida y aceptar el reto.

Recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida, remontar los cielos.

No te rindas, por favor, AMIGO , no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.

Porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento, porque tienes alas y puedes hacerlo, porque no estás solo y porque yo te quiero.

 

El aseo – Poema infantil (Marisa Merlos)

 

Mi cuerpo yo cuido
con mucho interés
mi cara me lavo
y lavo mis pies.
Me baño y me ducho
¡mejor al revés!
Me ducho y me baño
me peino después.
Cepillo mis dientes
después de comer
y siempre mis manos
limpias y aseadas
procuro tener”

Por: Marisa Merlos

Reflexión

Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados,
pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar
estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos
a lo diferente, a lo desconocido.

Dejar ir es la clave, no es fácil, no es simple, y duele. Pero la vivencia normal

de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos,
con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el
sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse amorosamente apegado a la pena.

“Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve,
lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte,
no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir. No quiero que hagas
nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta
voy a saber que estás acá porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir, ya te habrías ido…”