La lealtad

La lealtad es una llave que nos permite tener auténtico éxito
cuando nos relacionamos.
La lealtad es un valor que no es fácil de encontrar.
Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber
que puede obtener algo de nosotros se nos acerque
y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más.
Es frecuente saber que alguien es asiduo a un grupo contrario
porque le da más beneficios.
Y lo que acaba ocurriendo es que nadie confía en ese tipo de personas.
La lealtad es esencial en la amistad.
Los conocidos se hacen amigos a través de la lealtad mutua.
La lealtad es un esencial en la amistad que se ha desarrollado
en el compromiso de corazones entre dos personas.

En una relación de corazón a corazón.
La lealtad desarrolla la confianza mutua.

Lo que ya no encaja en mi vida

Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.
Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario,
perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas
que tenemos que vivir.
Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos…
No importa el nombre que le demos,
lo importante es dejar en el pasado los momentos
de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido del trabajo?
¿Ha terminado una relación?
¿Me he ido de casa de mis padres?
¿Me he ido a vivir a otro país?
Esa amistad que tanto cultivé… ¿Ha desaparecido sin más?
Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así.
Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más
hasta entender por qué motivo esas cosas
que eran tan importantes en tu vida,
se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos:
tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano;
todos ellos estarán cerrando ciclos,
pasando página, mirando hacia adelante,
y todos sufrirán al verte paralizado.
Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado,
ni siquiera al intentar entender lo sucedido.

El pasado no volverá:
no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos,
hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres,
amantes que reviven día y noche su relación
con una persona que se fue para no volver.
Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.
Por eso es tan importante (por muy doloroso que sea) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos,
vender o dar nuestros libros.
Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible,
de lo que sucede en nuestro corazón.
Deshacerse de ciertos recuerdos significa también
dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse.
Nadie en esta vida juega con cartas marcadas.
Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos.
No esperes que te devuelvan lo que has dado,
no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio,
que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa,
en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida:
eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos,
las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio,
las decisiones siempre pospuestas en espera del «momento ideal».

Antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior:
repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás.
Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello,
sin aquella persona, que no hay nada insustituible,
que un hábito no es una necesidad.
Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia,
sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida.

Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa,
sacude el polvo.

Paulo Coelho

Ni en la tristeza

Ni la tristeza ni la desilusión
ni la incertidumbre, ni la soledad.
Nada me impedirá sonreír.
Ni el miedo ni la depresión,
por más que sufra mi corazón,
nada me impedirá soñar.

En las tempestades y en los difíciles caminos,
nada me impedirá creer en Dios,
quiero vivir el día de hoy como si fuese el primero,
como si fuese el último, como si fuese el único,
quiero vivir el momento de ahora,
como si aún fuese temprano,
como si nunca fuese tarde.

Quiero mantener el optimismo,
conservar el equilibrio, fortalecer mi esperanza,
recomponer mis energías para prosperar en mi misión
y vivir alegre todos los días de mi vida.

Quiero caminar con la seguridad que llegaré,
quiero luchar con la seguridad que venceré,
quiero buscar con la seguridad que encontraré,
quiero saber esperar para poder realizar los ideales de mi ser,
en fin …

quiero dar lo máximo de mí para vivir intensa
y maravillosamente todos los días de mi vida…
nada es más fuerte que el deseo de vivir.

«De alguna manera,
el gozo que damos a los demás
es el gozo que nos viene de vuelta.
Y entre más invertimos en bendecir a los pobres,
solitarios y tristes, más gozosas posesiones
del corazón nos son retribuidas» .

Para buscar pues, la calma interior,
no vayan donde todo es calma sino donde no hay paz,
y sean ustedes la paz.

De esta forma la encontrarán al darla,
y la tendrán en la medida en que vean que otros
necesitan de ustedes para calmarse.

John Greenleaf Whittier

Olvida el pasado

Desenterrar los muertos del pasado
no aporta ningún beneficio al presente.

¿Por qué mirar hacia atrás
si estamos caminando hacia adelante?

El pasado es el cimiento del presente,
así como los muros del primer piso construido hoy,
son la sustentación de la azotea del mañana.

Quien está en el primer piso busca subir a la azotea,
y no escarbar los cimientos.

Sube a contemplar las estrellas
que te llaman desde tu futuro camino.

No escarbes en el pasado que ya se fue
y no volverá jamás.

Lo que pasó, acabó.
La vida pasada trae experiencia y aprendizaje,
aprovechémosla.

Torres Pastorino

¿Por qué?

 Si no estás contento de ti,
¿quién lo estará?
Si no sientes orgullo por lo que haces,
¿quién lo sentirá?
Si no tienes respeto por tus acciones,
¿quién lo tendrá?
Si no sientes admiración por lo que emprendes,
¿quién la sentirá?
Si no das crédito a tus decisiones,
¿quién se fijará en ellas?
Si eres capaz de engañarte a ti mismo,
¿a quién no engañarás?
Si aún no has aprendido el verbo comprender,
¿cómo pretendes conjugar el verbo amar?
Si pones hiel en las más puras emociones,
¿por qué te quejas de llevar una vida amarga?
Si destruyes todos los caminos que te traen afecto,
¿por qué lamentas la sociedad en que vives?
Si oscilas entre el pasado y el futuro,
¿cómo puedes disfrutar el presente?
Si no te dispones a perdonar las faltas ajenas,
¿con qué derecho esperas perdón para las tuyas?
Si nunca te decides a partir,
¿por qué ansías tanto llegar?
¿Por qué?