Si alguna vez olvido quién soy

Si alguna vez olvido quien soy…
Ven y llévame al mar para que me funda en su azul…
Dile a la luna llena que necesito verla…
Y a las estrellas que vigilen que no me apague…
Recuérdame cada intento…
Para que recuerde que fui capaz…
Enséñame montañas, sonrisas y nubes…
Y dime que me esperan…
Tararéame bajito y balancea mi cintura para que la música regrese a mis pulmones…
Susúrrame un “te quiero” para que mi corazón recuerde lo que es latir…
Dime que los sueños son más reales que la realidad y que me esperas allí para demostrármelo…
Tráeme lluvia y tormentas para poder resguardarme en casa…
Inventa fantasmas y fantasías que hagan temblar mi piel…
Abre puertas que resuciten mi alma y me devuelvan la fe…
Átame a tu abrazo y no me dejes escapar…
Mírame a los ojos para que los tuyos griten mi nombre y me reconozca de nuevo…
Y hazme saber que el amanecer no amanece sin mi despertar…

…Si alguna vez olvido quien soy…

Por favor… No lo olvides tú…

Fina Tur

El río y el océano

“Dicen que antes de entrar en el mar, el río tiembla de miedo…
mira para atrás, para todo el día recorrido,
para las cumbres y las montañas,
para el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos,
y ve hacia adelante un océano tan extenso,
que entrar en él es nada más que desaparecer para siempre.

Pero no existe otra manera.
El río no puede volver.
Nadie puede volver.
Volver es imposible en la existencia.
El río precisa arriesgarse y entrar al océano.

Solamente al entrar en él, el miedo desaparecerá,
porque apenas en ese momento,
sabrá que no se trata de desaparecer en él,
sino volverse océano”

Khalil Gibran.

Te deseo – Víctor Hugo

 Te deseo primero que ames y que,
amando, también seas amado.

Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos y que,
incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles,
y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas
enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.

Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente te deseo que seas tolerante;
no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste,
no todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen
y que te rodean seres oprimidos
tratados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas está hecha un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo
de ese dinero enfrente de ti y digas: "Esto es mío",
sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera
pero que, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
y que, siendo mujer, tengas un buen hombre.
Mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos
y sonrientes, aún sobre amor para empezar de nuevo.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo nada más que desearte.

A mi manera


La vida no siempre resulta «a mi manera».
Sin embargo, «yo» nunca entorpezco el camino de la vida queriéndolo hacer «a mi manera».
Entonces, la vida siempre resulta a mi manera.

Yo soy el camino de la vida.
Cualquier camino que tome la vida, lo tomo.
No existe ningún camino en el que pueda yo
separarme del camino de la vida.
La vida ES el camino.
Entonces, no hay «camino».

La vida no siempre resulta «a mi manera».
Pero «yo» nunca entorpezco ese camino.
Entonces, la vida siempre resulta a mi manera.
Incluso cuando no es así.

¿El camino de quién?
Exactamente.

Jeff Foster

Carta a un Ser Humano

Existen momento en la vida donde la mejor conversación del mundo es sin palabras, en silencio y sintiendo la profundidad de nuestro Ser – Héctor Ibáñez

Llevo tiempo observándote, más del que alcanzas a comprender. Yo soy tú, pero yo soy tal y como tú eres, no como crees que eres… Todo lo que te diga, me lo estaré diciendo a mí mismo…
De donde tú eres el tiempo no existe, el momento que recoge todo lo que conoces como Vida, se llama presente. Para ser consciente de ello, tienes la mente, con la gran capacidad de contemplar el ahora de forma clara, pero te advierto, cuidado con llenar tu mente con demasiadas atenciones. Como una taza de té, ésta se va llenando hasta que rebosa y entonces, está tan dividida que no atiende a nada.

Para comenzar a usar esta mente, primero hay que vaciar la taza de té… En la experiencia que transitas, creencias, pensamientos y experiencias, te hacen sensible a determinadas situaciones, creando un filtro de supervivencia basado en el miedo básico, por donde observas y juzgas la vida. 
Esta vida está para vivirla sin filtro, al máximo, aceptando lo que venga, aprendiendo a dejar ir cada instante para recibir con gratitud el instante siguiente. El miedo básico nace de la mente que lleva tiempo sintiéndose separada del mundo, separada de sí misma, llegando al punto de auto dañarse.
Todo esto es lo que hay que dejar ir, sencillamente, dejarlo ir… Esto te sirvió en tu caminar, pero la mente necesita Ser tanto como tú. Tal vez, con sentir la simple posibilidad de vaciarte, entre en efervescencia ese miedo básico, avisándote de lo que cree no conocer. Sin embargo, tu mente es como un árbol que se quedó en un interminable invierno, pero que en su inteligencia, recreó la sensación de la mágica primavera.
Cuando te regales la oportunidad de liberar la mente de sus ataduras, sentirás lo que conoces como Paz, Plenitud, Epifanía, Remisión Espontánea, Conciencia… Sintiendo la espontaneidad que nace en cada instante de vida, sin juicios, conceptos o creencias que te anclen a un instante ya inexistente. La experiencia vital y sus vicisitudes llegarán y te moverán la profundidad de tu divinidad, pero recuerda que eres el océano, no la ola. 
Gracias por abrir tus alas y planear por el universo, Gracias por cerrar los ojos y florecer a tu grandeza… Sigamos caminando…

Para calmar la mente basta con escuchar el corazón – Héctor Ibáñez

Los diez ladrones de tu energía

Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Dalai Lama

Yo te siento en la rosa – José María Pemán

 Yo te siento en la rosa.
Tanto más grande siento yo mi alma,
cuanto son más pequeñas
las cosas que la mueven.
 
¡Ay esas almas lentas
como animales hartos,
que van a Ti pisando mansamente
sobre el fango sonoro y necesitan
para reconocerte
la voz de la tormenta o la engolada
frase inmensa y solemne!
 
Señor:
Yo te siento en la rosa
y en la nieve
y en la rama sin flores
y en el plátano verde
que sombras, en el centro
de la plaza, la fuente.

Educar

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca…
hay que medir, pensar, equilibrar…
…Y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino …
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puestos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
Esté durmiendo nuestra propia barca,
En barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya